Condicionado por la complicada situación económica provincial, por la dependencia de los recursos nacionales y por la necesidad de acuerdos con el poder central y con los gremios estatales locales, José Manuel de la Sota asumió ayer con un discurso conciliador, sin estridencias ni anuncios sorpresivos.
De la Sota apeló a la retórica para que el reclamo al Gobierno nacional por la deudas que mantiene con Córdoba no sonara a reclamo: “Hemos sostenido siempre que el camino para el desarrollo de nuestro país, supone necesariamente el respeto irrestricto por el federalismo”.
Se arriesgó con una segunda mención al federalismo (“... vamos a trabajar con cada intendente con este nuevo federalismo”), justo antes de expresar su deseo de que “también a la Presidenta Cristina le vaya muy bien”. Ni mencionó el “cordobesismo”. Por el contrario, aseguró que los problemas con la Nación serán solucionados en conjunto, con diálogo: “Es verdad que hay deudas que ordenar y saldar. Las vamos a arreglar con inteligencia. De a poco, juntos y entre todos”.
A los gremios les reclamó la “apertura” al consenso que él mismo aprendió en estos años, para que “las medidas de fuerza no lleguen antes de que se agote el diálogo”. Y prometió “escuchar” a la oposición y “gobernar sin imponer”.



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