El gobernador encabezó una reunión con intendentes, dirigentes, funcionarios y legisladores peronistas de toda la provincia. Explicó la situación de la Caja de Jubilaciones y prometió no tocar el sistema previsional provincial.
En un gesto que intentó mostrar fortaleza y unidad partidaria en esta nueva etapa de distanciamiento del gobierno nacional, el mandatario reunió al núcleo de la dirigencia política y territorial del PJ en el auditorio del Centro Cívico, donde explicó la situación de la Caja, los motivos que llevaron a la Provincia a demandar a la Nación ante la Corte Suprema y la decisión de reclamar el 15% de la coparticipación nacional cedida a la Nación en el Pacto Fiscal de 1992. Asimismo, De la Sota se comprometió a no modificar el régimen jubilatorio de Córdoba, manteniendo el 82% móvil y el actual cálculo del haber inicial, pero sin dar detalles de cómo afrontará el déficit de la Caja que este año sería de $ 1.600 millones.
El encargado de mostrar la historia reciente del sistema previsonal provincial y las cesiones de ingresos nacionales que hizo la provincia a favor del gobierno central fue el titular de la Caja, Osvaldo Giordano, quien presentó un power point con el informe 2011 de la situación del sistema previsional.
El cónclave delasotista fue convocado a la misma hora en que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaba por Cadena Nacional el pago de los Boden 2012, el fin del corralito y el incremento a los jubilados nacionales.
Participaron más de 200 intendentes de toda la provincia, pero no estuvieron los jefes comunales de las dos ciudades más grandes que gobierna el peronismo: Eduardo Accastello, de Villa María, y Martín Llaryora, de San Francisco.
En su mensaje, De la Sota aseguró que las finanzas cordobesas están aseguradas, y ratificó que pagará sueldos y jubilaciones sin contratiempos, así como otras obligaciones. Lo dijo en el escenario que compartió con la vicegobernadora Alicia Pregno; el presidente del PJ, Carlos Caserio; el titular del bloque de intendentes del PJ, Walter Saieg (Alta Gracia); el titular del bloque de legisladores de UPC, Sergio Busso, y el jefe de Gabinete, Oscar González.
En tren de llevar tranquilidad, también garantizó el inicio de obras públicas ya anunciadas, que inicialmente serán financiadas con fondos propios (ver aparte).
El mensaje de De la Sota estuvo rebosado de referencias peronistas tradicionales, y de hecho finalizó su arenga con los dedos en V. Mantuvo un tono tranquilo aun cuando admitió que en la Nación hace tiempo que no le atienden el teléfono ni lo reciben cuando viaja a Buenos Aires. “Es una falta de respeto a los cordobeses que me votaron”, dijo.
“Pero no me van a hacer enojar”, resaltó, para insistir que seguirá buscando la vía del diálogo con los funcionarios K.
Con respecto a la Caja, no adelantó en público qué tipo de ajustes evalúa el Gobierno para afrontar el déficit que la Nación no está financiando. En cambio, y en un mensaje dirigido a los gremios, remarcó que no habrá cambios en el 82% móvil ni en el cómputo del haber inicial con el promedio de los cuatro últimos años del salario activo. “Yo quiero que todos los argentinos cobren el 82% móvil”, afirmó, en una expresión propia de un candidato presidencial. Allí fustigó -sin mencionarlo- al diputado nacional Fabián Francioni, del Frente para la Victoria, porque “me pide que elimine el 82 por ciento”. “El 82 por ciento lo devolvimos los peronistas, y yo lo voy a defender”, dijo.
Asimismo, agradeció a los legisladores la premura con que tratarán la ley que denuncia el Pacto Fiscal de 1992 (saldría sobre tablas el miércoles), paso necesario para reclamar la devolución del 15% de coparticipación retenida por Nación.
Otro punto saliente fueron los gestos para con su antecesor, Juan Schiaretti, de quien dijo “fue un buen gobernador”. Esa sentencia, dicha ante intendentes y dirigentes partidarios, sonó a confirmación la candidatura a diputado nacional del ex mandatario en las elecciones parlamentarias del año que viene.








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