Susana Guzmán es enfermera del hospital Gobernador Centeno desde hace mucho tiempo. En una de las largas noches de guardia, unos cuatro años atrás, junto a sus compañeros, jugaban al truco y pensaron que era una buena oportunidad de sacarse una foto.
Susana dialogó con Maracó Digital y contó que “hace más o menos cuatro años, estábamos de guardia una noche jugando al truco. Una compañera nos sacó una foto, como cualquier otra”.
“Una semana después, la reveló y luego de observarla varias veces, nos dimos cuenta que en la pantalla del televisor, detrás mío, había una carita. Se veía muy nítida”.
Contó que “al principio me llamó la atención, estuve dos o tres días rara. Llevé la foto a una casa especializada y pregunté si estaba superpuesta o había pasado algo cuando se reveló. Pero me dijeron que no, que la foto estaba bien”.
“Visité a un cura y tres parapsicólogos, que me aseguraron que era un espíritu que me acompañaba a mi, pero que no me preocupara porque era “de los buenos” y que me cuidaba”.
Susana dice que se tranquilizó luego de escuchar lo que le explicaron.
“Pasaron todos estos años y recién hoy (por este jueves) vimos la información en el diario que cuenta la historia de una niña paraguaya que pertenecía a una tribu indígena -“Aché”-. La foto nos impactó, ya que es muy parecida a la imagen de nuestra fotografía”, aseguró Susana.
La información de la página “Terra”, también recogida por la agencia oficial Télam, indica que “la restitución de la cabeza de una niña paraguaya de la etnia aché, a la que sus captores llamaron Damiana y que en 1907 enviaron a Alemania para estudios antropológicos mientras su cuerpo quedó en Argentina, avanzó esta semana a partir de gestiones diplomáticas”.
“El colectivo GUIAS restituyó en 2010 el pequeño cuerpo sin cabeza de la niña aborigen, que habían encontrado en los sótanos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)”.
“La investigación, realizada por la doctora Patricia Arenas y publicada el libro Antropología del Genocidio de GUIAS, determinó que Damiana fue capturada en 1896 en Paraguay, tras la matanza de su familia, y murió en 1907 en La Plata, cuando ingresaba a la adolescencia”.
Para el colectivo de antopólogos platenses "la restitución de la cabeza de Kryygi a los aché tiene un valor simbólico fundamental para este pueblo que ha sufrido dos genocidios, uno en el marco de la Guerra de la Triple Alianza y el último hace unos veinte años, por el dictador (Alfredo) Stroessner”.
Susana Guzmán explicó que “yo no creo mucho en estas cosas, pero podría ser una señal. Todo es muy raro”.
“La miramos muchas veces con una lupa y de la imagen puede desprender que se trata de una persona oriental o de un indígena. Además, tiene un color rojizo, muy marcado”.
La enfermera reveló que “después de esa foto, en mi vida no pasó nada malo ni extraño. Todo lo contrario, mi familia y yo siempre estuvimos bien”.
“No es la primera vez que me pasa algo parecido. Ya que tengo otra foto-que no encuentro-en un circo, junto a mi hijo y mi sobrino. Allí aparece, sobre la campera, la cara de un anciano con anteojos y un sombrero”, sostuvo Susana.
La imagen que publicamos es una foto de la foto que tiene Susana y la comparación con la publicada en el diario.
En el retrato se ve claramente la carita de una persona. Es sencillamente sorprendente la similitud de la fotografía de Susana con la de la niña aborigen.
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