El viernes se abrió la licitación la construcción de 608 viviendas en Santa Rosa. De las seis empresas que se presentaron, todas pasaron la mejor oferta en al menos uno de los seis tramos. Ya hay antecedentes de "arreglos" similares.
No es la primera vez que las empresas constructoras se ponen de acuerdo para no competir en una licitación o para distribuirse las obras contempladas en la misma. En la gestión del gobernador Jorge ya hubo un caso similar, también con viviendas del IPAV, donde cada empresa oferente consiguió una parte de la construcción, algo que evidentemente dejó en evidencia, como ahora, la existencia de un pacto distributivo.
¿Esto es beneficioso para el erario provincial? No, si se interpreta que una licitación es el marco que permite a las interesadas competir ofreciendo el menor valor en comparación con el presupuesto oficial.
Durante uno de los gobiernos de Rubén Marín, luego de una denuncia realizada por LA ARENA, el mandatario ordenó que se realizara nuevamente una licitación de viviendas para toda la provincia, donde los oferentes se habían distribuido las obras por cada localidad y sin competir entre ellas.
Para las 608 viviendas licitadas el viernes, acto que presidió el gobernador y el intendente santarroseño Francisco Torroba, se presentaron seis empresas y éstas son las ofertas menores en cada uno de los ocho tramos: ILKA (60 viviendas, tramo "J", 6.835.704 pesos, única oferente); ECOP (114 unidades, tramo "L", 14.574.455 pesos, una diferencia de 55.545 pesos con la oferta más alta); IACO (76 casas, "M", 8.716.248 pesos, diferencia de 17.572 pesos); Ampudia (56 casas, "H", 6.386.591 pesos, diferencia de 88.682 pesos); Andreatta (72 casas, "K", 8.112.305 pesos, diferencia de 29.378 pesos); Ampudia (46 unidades habitacionales, "O", 5.141.080 pesos, diferencia de 20.940 pesos); Andreatta (108 casas, tramo "I", 13.231.123 pesos, diferencia de 44.677 pesos) y Bertone (76 casas, tramo "N", 8.535.000 pesos, diferencia exacta de 4 mil pesos).
Las diferencias entre las ofertas son sutiles o mínimas, lo que confirmaría el acuerdo entre las empresas. Por caso, para las 114 viviendas se presentaron tres propuestas: la de ECOP fue de sólo 46 mil pesos menos que la segunda, perteneciente a IACO. Otro: para las 72 viviendas, Andreatta propuso 28 mil pesos menos que ECOP. Nunca hay más de tres oferentes por tramo y los montos se achican aún más al comparar las cifras entre las empresas que cotizaron por los valores más altos. Eso sí, todas y sin excepción ofertaron por debajo del presupuesto oficial.
Antecedentes.
En marzo de 1998, LA ARENA denunció que 14 empresas se habían puesto de acuerdo y se habían repartido las licitaciones para la construcción de 3.341 viviendas (el denominado Plan 3.000), divididas en 36 zonas y totalizando 57 localidades.
En esa oportunidad el arreglo entre las firmas constructoras consistió en que sólo se presentaba una por zona. Semanas más tarde, el entonces gobernador Rubén Marín anunciaba que se anulaba la licitación y llamaba a una nueva para "no dejar manchas o sospechas".
El otro antecedente conocido es de marzo de 2009, en una licitación de 2.000 viviendas para toda la provincia. Siete empresas se presentaron para construir siete barrios en Santa Rosa, y otras cinco para hacer cinco tramos en General Pico. Cada una, en al menos uno de los complejos, logró ofrecer un monto más bajo que el resto. Si se observaban las ofertas realizadas para las obras de los otros cuarenta municipios, se veía que las 29 empresas constructoras que participaban terminaban por pasar el precio más bajo en, al menos, una localidad.
Esa vez, el gobernador Oscar Jorge dijo que el procedimiento permitía beneficiar a las empresas pampeanas y mostró sus sospechas de que detrás de la denuncia de "licitación arreglada" estaban las grandes constructoras de fuera de la provincia.



Comentá la nota