Enorme indignación causó en la gente el corte del servicio de los choferes de Ersa, ya que la medida no fue informada con antelación y ello generó múltiples trastornos en trabajadores y alumnos. Una deuda y el despido de tres empleados fueron las causas.
La medida de fuerza llegó a su fin aproximadamente a las ocho de la noche, cuando las partes en conflicto mantuvieron una tensa reunión en las oficinas de la Secretaría de Trabajo de la provincia, donde se arribó a un acuerdo. Las frecuencias de estas empresas comenzaron a normalizarse a partir de las nueve de la noche.
El conflicto se originó en el reclamo por parte de los trabajadores del pago de dos días feriados de abril y julio, y el despido de tres trabajadores.
La situación se destrabó cuando los responsables de la empresa se comprometieron a depositar el dinero correspondiente a los dos feriados adeudados en los próximos días, y mantener en suspenso la medida contra el empleado hasta dentro de 15 días, cuando Trabajo se expida sobre el particular.
Después de casi dos horas de intensas deliberaciones, durante las que el diálogo ingresó varias veces en un callejón sin salida, por fin se llegó a un acuerdo y hoy estaría garantizada la prestación del servicio.
Desobediencia
El paro comenzó a primera hora de la mañana, cuando los trabajadores decidieron no salir a cumplir con las frecuencias diarias, y se concentraron en el playón de la empresa Ersa, ubicado en Colón y Suárez de esta ciudad.
A media mañana, la Secretaría de Trabajo de la provincia decretó la conciliación obligatoria, que fue desoída por los trabajadores, que decidieron mantenerse firmes en sus reclamos, y no reanudar la prestación del servicio hasta tanto los directivos de la empresa no accedieran a sus pedidos.
Pasado el mediodía, la situación en la planta de la empresa Ersa se puso tensa y se repetían las reuniones entre los dirigentes de la seccional local de la Unión Tranviarios Automotor, con los delegados de la empresa de transporte y los empresarios responsables de la misma.
En un momento hubo intención de los directivos de Ersa, de salir a la calle con un servicio de emergencia, pero los choferes agrupados en el lugar no permitieron la salida de los coches.
Consumada entonces la negativa de los trabajadores de cumplir con la conciliación obligatoria, se llegó a un acuerdo para que en horas de la tarde se produjera un nuevo encuentro de las partes ante las autoridades de la Secretaría de Trabajo.
Perjudicados
Mientras tanto, cerca de 100.000 vecinos de la ciudad que habitan barrios densamente poblados alejados del sector céntrico de la ciudad, se encontraban con el inconveniente de no poder asistir a sus lugares de trabajo.
Estas líneas de colectivo cubren el recorrido desde y hacia barrios como el Autonomía, Villa del Carmen, Bosco, hacia el oeste de la ciudad; Ejército Argentino, Campo Contreras, en todas sus ampliaciones, Siglo XX y XXI, hacia el sur; Borges, Aeropuerto y Huaico Hondo, hacia el norte.
En consecuencia, fue grande el malestar de los usuarios que se encontraban con la novedad de que no podían usar el servicio, la que se vio exteriorizada en las paradas del centro de la ciudad, especialmente durante el mediodía, cuando la mayoría necesitaba regresar a sus hogares.
Oportunistas
Como suele suceder en este tipo de circunstancias, comenzaron a aparecer por las calles, vehículos particulares que ofrecían trasladar pasajeros cobrando más de lo que cuesta un pasaje en colectivo.
También estuvieron a la orden del día, los remiseros inescrupulosos que aumentaron sus tarifas aprovechando que la gente no contaba con un medio en que trasladarse hacia sus domicilios.
Muchos optaron por este tipo de transporte informal, dada la necesidad y la urgencia, teniendo en cuenta que muchos trabajadores tienen el tiempo justo para regresar a sus domicilios al mediodía, almorzar, descansar y regresar para cumplir con sus obligaciones el resto del día.
La medida también causó un gran perjuicio a los miles de estudiantes de diferentes niveles que ayer no tuvieron en qué trasladarse hacia los establecimientos escolares.
“Nosotros somos conscientes de que la gente sufre las consecuencias sin tener nada que ver con el problema, pero muchas veces nos vemos obligados a tomar este tipo de medida, porque de otra manera no son escuchados nuestros reclamos”, indicó uno de los delegados sindicales que dirigía el paro. l
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