Un sorpresivo “amistoso” entre Macri y Scioli

Un sorpresivo “amistoso” entre Macri y Scioli

El jefe de Gobierno porteño, ajeno a las protestas por el aumento del subte.

Daniel Scioli y Mauricio Macri compartieron un partido de fútbol cinco en Mar del Plata. El equipo de “La Ñata” le ganó por 10 a 5 a “Boca”. El primero, de camiseta naranja, tenía como delantero al gobernador bonaerense. El segundo, lo tenía con la 10 en la espalda al jefe de Gobierno porteño. En las tribunas, sus esposas, Karina Rabolini y Juliana Awada, respectivamente, observaban con atención e intercambiaban comentarios. El “amistoso” tuvo sus picos de tensión con reclamos por jugadas que dejaron aberta la discusión, pero el abrazo entre Daniel y Mauricio al final llegó.

Scioli llevó sus colores ganadores en la política a la cancha y a las tribuna. Macri vistió la camiseta del club que lo tuvo de presidente antes de su salto a la política, y que recuperó el mando de la mano de Daniel Angelici. La puesta en escena, con trasmisión en vivo y en directo por un canal de TV por cable, tenía claras implicancias políticas.

El encuentro iba a ser, sin dudas, mirado con desconfianza por la Casa Rosada, ya que mostraba a dos dirigentes con perfiles políticos enfrentados jugando “amistosamente” un partido de fútbol. Pero el contexto avivó las caras de descontento en las filas del kirchnerismo.

Sucede que el match se realizó en el medio de la ola de críticas y presentaciones judiciales que afronta el jefe de Gobierno porteño por el aumento del boleto de subtes, apenas pasadas horas de que su administración se hciera cargo del control del servicio. Algunos kirchneristas creen que esta actitud de Scioli ayuda a Macri a “lavar su cara y sacar del centro de la escena” la discusión por el aumento.

Pero el kirchnerismo también sintió que el gobernador cruzó una línea de fuerte contenido simbólico. Había pasado apenas un día de la operación de Cristina Fernández, y mientras continuaba la vigilia a la espera del alta hospitalaria de la jefa de Estado, se mostraba contra uno de los principales rivales políticos de la Casa Rosada. Uno de los pocos opositores triunfantes en las elecciones del año pasado.

Para llegar al encuentro amistoso, Scioli atravesó algunos inconvenientes de salud. Por segunda vez en la semana, el gobernador bonaerense debió ser atendido ayer en la ciudad de Tandil como consecuencia de un molesto cólico renal.

El mandatario bonaerense se realizó un estudio en la Policlínica Paz, hasta donde llegó de urgencia pasado el mediodía acompañado por su médico personal Alfredo Cahe, indicó el diario El Eco de Tandil. Allí lo aguardaron el intendente Miguel Lunghi y el doctor Guillermo Raffo, quien tuvo a su cargo la realización de los exámenes, entre ellos una radiografía.

A la salida de la Policlínica, el gobernador señaló a la prensa local que estaba "todo bien" y agradeció a los profesionales que lo atendieron y al intendente Lunghi, quien le dijo que la consulta le iba a salir "muy cara".

"Irónicamente la denomino la piedra de Tandil. Tengo piedras que se forman y generan mucho dolor", indicó el mandatario, aunque decidió mantener su agenda, que incluía el partido de fútbol en Mar del Plata. “El doctor que me atendió se enojó, pero yo quería jugar”, manifestó Scioli.

“Es un tradicional campeonato de fútbol, de todos los veranos, y tengo un compromiso con los chicos del barrio y vino Peñarol de Montevideo, Boca, Independiente y otros clubes, así que esta vez más que nada quería hacerme este chequeo para jugar”, dijo el gobernador.

El mandatario provincial indicó que “juego, soy el goleador, me gusta dejar todo en la cancha y me gusta ganar, y de paso aprovecho a hacer un poco de deporte, que es mi rutina de todos los días”.

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