Identificaron un modelo que permite analizar el comportamiento del curso de agua en el largo plazo. Según un estudio de la UNL, luego de más de cinco décadas de balance negativo, el sistema lleva 40 años incrementando el almacenamiento de agua en la cuenca.
A partir del análisis de datos meteorológicos e hídricos, investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) modelaron la cantidad anual de agua almacenada en la porción santafesina de la cuenca del río Salado a lo largo del siglo XX. Sorprendidos por los altos niveles alcanzados en los últimos años por las aguas subterráneas, se abocaron al cálculo de un balance de agua que ayude a entender cuánto ingresa al sistema a través de las precipitaciones y cuánto se pierde por el cauce que tiene como fin último el mar. Por eso, tradicionalmente se estima que el caudal de un río es un reflejo de las precipitaciones registradas en la cuenca.
Pero existe otro factor importante de pérdida de agua que es la evapotranspiración provocada principalmente por la radiación solar y cuyo cálculo representó un reto para los investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (Fich).
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