Piden que se siga con atención la propuesta, pero creen que finalmente no será aprobada
Pero la noticia de un eventual endurecimiento de la legislación migratoria en Florida, el estado considerado la puerta de entrada para los argentinos y con mayor concentración de personas de nuestro país, sí generó una sensación de inquietud.
"Yo diría que hay que tomar las cosas con calma", señaló Mónica Franco, una activa dirigente de la comunidad argentina residente en Miami, en diálogo con LA NACION. "Hay que estar atentos, nada más", añadió.
La noticia causó también sorpresa en medios diplomáticos de la Argentina, que no esperaban un paso de esa naturaleza, y coincidió con la presencia, en Washington, del canciller Héctor Timerman. Pero se conoció luego de la reunión de trabajo que mantuvo con la secretaria de Estado, Hillary Clinton (ver Pág. 8).
"Si el tema avanza, lo más seguro es que la Argentina proteste", dijeron a LA NACION fuentes diplomáticas.
La misma posición adoptó el gobierno de Cristina Kirchner ante la legislación que, en el estado de Arizona, procura criminalizar la inmigración indocumentada.
El proyecto "va a ser muy dañino para el pueblo de Florida, para los mismos inmigrantes y para la economía en general", declaró John Freid, director de We Count!, una organización que defiende a los trabajadores inmigrantes.
La cuestión, sin embargo, no parece haber generado mayores movimientos. Y hasta se detectó cierto escepticismo de que pueda llegar a buen puerto.
"Florida es un estado netamente hispano. Tiene origen hispano -basta ver su nombre- y tiene cultura hispana. Es difícil imaginar que aquí pueda haber pasto para una legislación como la de Arizona", dijo a LA NACION Claudio Arnaldo Romero, profesor de sociología de la Universidad de Miami.
Otros encuadran la iniciativa como un paso dentro de la campaña por las elecciones primarias del Partido Republicano.
"La verdad es que a la gobernadora de Arizona le fue bien, levantó su popularidad con la ley contra los inmigrantes, pero eso no cuadra en todos los estados", acotó Franco.
La observación apuntó al respaldo del más del 70% que, en ese estado lindero con México, llegó a tener la normativa promovida por la gobernadora republicana Jan Brewer.
De hecho, en este nuevo caso, la iniciativa fue propuesta por el ministro de Justicia de Florida, Bill McCollum, al que las encuestas dan por debajo de su rival, Rick Scott, en las elecciones primarias del Partido Republicano.
Los comicios tendrán lugar dentro de menos de dos semanas, el próximo 24, y de ellos surgirá el candidato republicano para las elecciones estatales de noviembre, que definirá la gobernación de Florida.
Un acto desesperado
No faltó ayer quien pensara que lo de McCollum fuera un recurso desesperado de campaña. Y que, como parte de ese contexto, pusiera en duda el futuro de la idea en el caso de que el fiscal que la ampara sufra una paliza electoral.
"Al principio, McCollum se mostró en contra del proyecto de ley de Arizona y afirmó que no lo necesitábamos en Florida", dijo Freid. Anoche, el cuartel electoral de Scott ya preparaba una nota de desagrado por la propuesta del fiscal.
"Esta es otra razón más para confirmar por qué no se puede confiar en él", indicaron a LA NACION.
Es que ni siquiera dentro del Partido Republicano hay consenso uniforme en la materia.
Por ejemplo, el diputado por Florida Connie Mack, conocido por sus posiciones radicales frente a la inmigración, hizo saber su "desagrado" por la legislación de Arizona. Y otros dentro de su fuerza comparten la misma idea.
En lo que concierne a la colectividad argentina, fuentes diplomáticas estimaron que en Florida residen cerca de 300.000 argentinos.
"Es uno de los estados con mayor concentración" de ciudadanos de nuestro país, dijeron.
Lo que está menos claro es cuántos de ellos se encuentran con sus papeles en situación irregular.



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