“Los Soria no eran la familia Ingalls”, afirmó el psiquiatra de Susana Freydoz

Luis Di Giácomo advirtió que su paciente y el ex mandatario no eran “ajenos a la conflictividad”. Los custodios de la chacra donde falleció el dirigente negaron ante el fiscal que la mujer haya admitido que no quiso matar a su esposo.

La convulsión política en Río Negro no cesa. A seis días de la muerte de su gobernador, Carlos Soria, los tres policías que estaban de custodia en su chacra negaron ante el fiscal haber escuchado a la viuda Susana Freydoz decir “no lo quise matar”, tal como había trascendido en las primeras horas posteriores al hecho. En simultáneo, Luis Di Giácomo, el psiquiatra de Freydoz, amigo de Soria y presidente del Concejo Deliberante de General Roca, admitió en una entrevista que los Soria “no eran la familia Ingalls”.

La frase “no lo quise matar” circuló como versión periodística, atribuida a la esposa de Soria al día siguiente del crimen y se les adjudicaba a los policías haberla escuchado durante la madrugada del 1º de enero. Según trascendió ayer, los tres efectivos afirmaron en su declaración testimonial ante el fiscal de la causa Miguel Fernández Jahde que ninguno de los dos policías que permanecían en la puerta de la casa de campo ingresó al dormitorio en donde ocurrió la muerte de Soria.

Sólo uno de ellos vio a la viuda de Soria, quien permanecía sentada en el comedor sin emitir palabra. Sin embargo, no habría brindado detalles acerca del estado en que se encontraba Freydoz. Otro habría visto a la hija llorando. Al parecer los únicos que entraron a la habitación fueron Martín Soria, su hermana, el yerno y los médicos que brindaron los primero auxilios a Carlos Soria. Los testimonios de los policías ayudan a la estrategia de Alberto Ricchieri, abogado defensor de la viuda de Soria, única imputada en el caso. “Los custodios estaban a unos 100 metros de la casa, sólo escucharon los gritos y el pedido de auxilio de los familiares”, dijo Ricchieri y agregó que “no tienen identificados quiénes son los enfermeros que atendieron al gobernador”.

Las declaraciones testimoniales continuarán hoy con la convocatoria a Martín Soria, intendente de General Roca e hijo mayor del ex gobernador; y a la hija María Emilia Soria, quien estaba en otra habitación de la casa cuando se produjo el hecho.

La viuda del mandatario provincial, en tanto, sigue bajo atención médica, en el domicilio de su hermana, en la ciudad de Allen. “Es correcto que no esté detenida. Es morboso que algunos sectores hablen de la necesidad de que esté encarcelada”, planteó en declaraciones a la prensa. “Su estado de salud es muy precario y sería prácticamente inhumano que esté en prisión”, insistió el abogado. En la misma línea, reforzó: “A los efectos de la investigación, que es lo importante de la detención, la situación de ella es inocua. Que no esté presa no afecta en nada la pesquisa. Está correctamente donde tiene que estar.”

En tanto, en una entrevista realizada por el Diario de Río Negro, Di Giácomo afirmó que los Soria tenían “una pareja que no necesariamente era ajena a la conflictividad. Muchas veces a través del conflicto, pero ante el cual nadie se le achicaba. Reitero, no son los Ingalls.” Sobre la situación de Freydoz, su psiquiatra aseguró que se automedicaba con ansiolíticos. “Es posible que dado que la familia venía de un año muy intenso, ansioso, excitante fundamentalmente desde lo político, bueno, ella buscara una respuesta por el lado de la automedicación”, argumentó Di Giácomo.

“En los momentos en que tiene conciencia clara de lo sucedido es invadida masivamente por el pesar, la angustia. Es decir: está situada en un estado de labilidad emocional muy profundo”, explicó. Consultado sobre las causas del incidente que provocó la muerte de Soria y ante los rumores de una supuesta infidelidad del ex gobernador de Río Negro, Di Giácomo fue enfático en aclarar. “No hay atisbo de doble vida ni algo parecido. Hay mucha fábula dando vuelta, porque no olvidemos que el hecho sucede en el marco de familia que hace al poder.” <

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