Sordos ruidos por espacios de poder en la justicia pampeana

El reciente suceso que conmocionó a la opinión pública -el caso de avenimiento en General Pico, que terminó en el asesinato de Carla Figueroa-, precipitó los tiempos de una crisis trascendente en la Justicia penal provincial, sin que se adviertan movimientos en procura de salvar una situación que avanza hacia un caos inminente.
Todo indica que no se vienen buenos tiempos, porque a los grandes atrasos en las causas que se tramitan en el área Civil; se suma ahora un desbarajuste importante a partir de renuncias y falta de designaciones que dejan lesionada la estructura judicial.

El trance que hoy se vive en el Tribunal de Impugnación Penal, con dos jueces en la picota y a punto de ser sometidos a un jury de enjuiciamiento, por aquel trágico suceso acaecido la semana anterior en General Pico, es nada más que una parte del problema. En el T.I.P. el juez Gustavo Adolfo Jensen -uno de los cuestionados-, anticipó que pedirá licencia y se acogerá al retiro anticipado, y por de pronto ya no concurre a su despacho. Se despidió de sus empleados y, abrumado por la situación seguramente después de la feria de enero se producirá su salida definitiva.

Flores, aún consternado, estaría analizando adoptar una decisión distinta.

¿También se va Rebecchi?

Pero a esos dos jueces en la cuerda floja se podría sumar un tercero que decidiría su alejamiento del T.I.P. en los próximos días: Filinto Benigno Rebecchi también tendría pensado iniciar los trámites del retiro, con lo que ese tribunal quedaría con sólo dos miembros, Verónica Fantini y Pablo Balaguer.

Pero no son los únicos casos y hay más estrados tribunalicios que enfrentan problemas para constituirse. El propio Superior Tribunal de Justicia tiene dificultades, porque ante el deceso de Julio Pellizari, producido este año -y para el que no hubo reemplazo-, sobrevendría el alejamiento de Víctor Menéndez que tendría pensado dejar su función en los próximos meses, algo que ya habría anticipado a sus íntimos. El máximo tribunal hoy funciona con cuatro miembros: Tomás Esteban Mustapich, Víctor Menéndez, Elena Victoria Fresco y Eduardo Fernández Mendía.

Juzgados sin ocupar.

La Cámara 1 -"residual" a partir de la implementación del nuevo Código Procesal Penal-, también está renga. En mayo de este año se acogió al retiro Arturo Tito Fresco, y quedó con sólo dos integrantes: Carlos Vitale Novaretto y Hugo Díaz. El mismo Fresco tuvo que desempeñarse como sustituto hasta noviembre pasado, pero no continuará el próximo año. Pero la cuestión aquí puede agravarse porque Novaretto evalúa también su retiro, y sólo Díaz seguiría en el cargo.

Por si faltaran puestos vacantes, se sabe que también la fiscal Susana Alvarez estudia la posibilidad del retiro para el año venidero.

Pero no es todo. Con el viejo código Procesal Penal estaban constituidos siete juzgados de instrucción, que con el nuevo ordenamiento legal mutaron a juzgados de control. El juzgado de instrucción nº 1 -que ocupaba Jensen antes de ser ascendido al T.I.P.- tenía que transformarse en juzgado de ejecución, pero nunca se llamó a concurso y en la práctica hoy no existe. Dos de aquellos juzgados de instrucción pasaron a ser de control "con lo residual", y están a cargo de Daniel Saez Zamora y Daniel Ralli; en tanto hay un juzgado con una jueza de control, Florencia Mazza, y otro con una sustituta, que ocupa Mónica Rivera.

Por su parte el Tribunal de Audiencia tiene cuatro de los siete jueces que prevé el Código, y que son Eduardo Olmos, Carlos Mattei, Carlos Bessi y Laura Armagno.

Concursos paralizados.

Una de las grandes contrariedades que se suman a la crisis tiene que ver con que si bien el Gobierno provincial avanzó con los llamados a concursos para distintos puestos, un recurso de amparo presentado por los postulantes, los mantiene paralizados y la justicia civil tarda en demasía en resolver.

Los amparos tienen que ver con que los funcionarios judiciales se niegan a aceptar una cláusula que determina que, una vez elegidos, tienen que permanecer un mínimo de tres años en un mismo cargo para poder aspirar a otro. Además el Consejo de la Magistratura tampoco se muestra diligente para aligerar las designaciones, y todo suma para un contexto sumamente complejo, que necesita decisiones rápidas y precisas, para que el ciudadano no siga sintiendo que el principio de justicia está seriamente lesionado.

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