En Santa Rosa, existen pequeñas y medianas empresas que buscan alcanzar la meta del crecimiento en forma permanente. Un ejemplo cabal es la firma "Sodas Pampeanas", cuyos propietarios determinaron confiar a las nuevas generaciones la posibilidad de ampliar su capacidad de conocimiento, y concretar su deseo de ampliar las fronteras laborales.
El incipiente industrial desarrolló su educación primaria y secundaria en esta ciudad. A los 18 años decidió empezar a estudiar Ingeniería, con la especialidad en automotores, en la Universidad del Ejército Argentino, pero al quinto año decidió abandonar la carrera y empezar de nuevo ya que no lo convenció la salida laboral ni formó parte de su vocación concretada años después. "Cuando decidí dejar de estudiar, volví a mi ciudad, para llevar a cabo los proyectos que estoy realizando", sintetizó.
Soplado.
Tras volver a Santa Rosa, Julián comenzó a trabajar con su padre. Hace aproximadamente dos años, el deseo de aumentar las posibilidades de la pequeña empresa comenzó a tomar forma. "En ese momento, quise incorporar nuevas cosas para la empresa por lo que insistí en la realización del soplado de bidones de distintas medidas", expresó.
"Sodas Pampeanas" no contaba, en ese entonces, con bidones descartables sino retornables por lo que la labor se desarrolló mediante la modalidad del "puerta a puerta" en los diversos sectores de esta ciudad.
Para Julián, "trabajar con envases te da un límite, ya que tiene que ir y volver, pero nuestra iniciativa de fabricar bidones descartables te da la posibilidad que vaya pero que no regrese, es decir que no existe la distancia final", graficó el industrial, en alusión a la posibilidad de vender el producto fuera de La Pampa.
Por este motivo, el joven decidió acondicionar un galpón, en frente de la distribuidora de su padre, asesorarse de conocimientos básicos y maquinaria como así también empezar a trabajar en su flamante proyecto: el soplado de bidones, es decir el moldeado de este tipo de envases para el posterior llenado y venta, tarea efectuada por la firma de su padre.
Proforma.
Berg comienza su proceso de trabajo con la compra de un material transparente denominado proforma, un producto nacional adquirido a empresas de Ushuaia y Rosario. "La proforma se calienta y, cuando alcanza la temperatura de moldura donde cede el material, la colocamos en una matriz", informó. Y amplió: "Luego, en la máquina mencionada se pulsa el soplado con la intención que entre aire a presión y tome la forma de un bidón".
El material conformado, cuya temperatura está en frío, se coloca en la máquina etiquetadora, donde es presionado con aire y enviado a la cinta transportadora por lo que allí culmina el proceso. Los industriales derivan, por medio de carros de gran tamaño, el producto terminado a la zona de llenado (que pertenece a la firma de su padre) donde se le agrega agua tratada mediante ósmosis inversa y otros métodos específicos para la venta al público. "Trabajamos los sábados a la mañana donde realizamos alrededor de 300 bidones que vendemos durante el transcurso de la semana", sostuvo el joven.
Simultánea.
"Empezamos a trabajar en este nuevo proceso ya que observamos cierta estabilidad y decidimos ampliar los límites relacionados a los envases por lo que hoy somos una empresa chica que apunta a crecer", ponderó Julián. El industrial dijo que utilizan la misma maquinaria que en la distribuidora pero agregaron a su labor nuevos equipos que llevaron a efectuar otras inversiones.
En tanto, la capacidad de los bidones desarrollados son de seis litros aunque mandaron a fabricar matrices que realicen envases de medio y de dos litros. En su galpón, Julián cuenta con una etiquetadora, un compresor, enfriador de aire y agua como así también un calentador de proforma, sopladora, cinta transportadora y los carros para el traslado de los envases. "Trabajo con un operario aunque estamos enseñándole a otras personas para que, en un tiempo no muy lejano, puedan desarrollar esta labor", añadió. En un futuro, Julián contará con una matriz que permitirá la fabricación de dos envases en forma simultánea. "Hoy tenemos la maquinaria pero esperamos contar con la nueva maquinaria", agregó.
Por otra parte, Berg sostuvo que el producto mencionado se realiza bajo la franquicia "Cimes", producto de calidad nacional que es evaluado y controlado cada seis meses.
La firma santarroseña, por su parte, intenta crear una sala de máquinas que modifique el proceso de ósmosis desarrollado en la actualidad. En relación a la clientela a nivel general, declaró que "Sodas Pampeanas" está en "temporada baja", con la merma normal de estas épocas, aunque manteniendo los mismos compradores de hace años. "Tratamos de trabajar fuerte para no caer en la calidad de los productos que le ofrecemos a toda la población", completó Julián.
El futuro.
El futuro está en el pensamiento de Julián. Esto lo describe como una persona con iniciativas para mejorar la calidad de los productos que desarrolla. Consultado, sostuvo que en la actualidad realiza bidones para envasar agua aunque, con el correr del tiempo, crearán envases para llenar con soda y dos sabores de agua. "Las máquinas que tenemos permiten soplar productos para cualquier material por lo que tenemos pensado generar otro tipo de envases", vaticinó. El año que viene, realizará botellas descartables de medio litro, y de dos litros y medio.
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