Le torcimos el brazo al Gobierno", decía el mensajito de texto que un diputado opositor le envío a un senador compinche apenas Cristina anunció la derogación del DNU que creó el Fondo del Bicentenario. Los bloques anti K, ubicados a la izquierda de la Presidenta, celebraron con aplausos -como no lo habían hecho desde una hora y media antes, cuando Cristina relató la ayuda enviada a Chile- y el sabor a triunfo les duró hasta salir del recinto, cuando se enteraron de que las reservas del Central ya iban camino del Tesoro.
Fueron los cronistas acreditados quienes anoticiaron a los legisladores de lo que ocurría, al pedirles su opinión sobre la confesión que acababa de hacer Florencio Randazzo, al retirarse a pasos raudos. "Discutir el nuevo DNU será abstracto, porque las reservas ya fueron transferidas", le confió el ministro del Interior a dos periodistas de Clarín en un pasillo.
Las caras de los opositores viraron de pura sonrisa y furia incontenible. "Es el robo del siglo", reaccionó Solá. "Es una burla", atinó a decir el radical Oscar Aguad. "Cristina es como la canción de Shakira: bruta, torpe, testaruda", ironizó Luis Juez.
Dos que primerearon con sus mails festejando la derogación del Fondo del Bicentenario, Elisa Carrió y Francisco de Narváez, sacaron de inmediato un capítulo correctivo: "Nos trampearon", escribieron al unísono. Ricardo Alfonsín (UCR), se había retirado antes por las críticas de Cristina a la Justicia y volvió a escena para pegarle también por el nuevo DNU.
Una vez recuperados del baldazo, diputados opositores de todos los bloques se congregaron a parlamentar en el despacho de Aguad. En el Senado solo se juntaron los radicales. Es que los referentes el PJ disidente -segundo bloque opositor- estaba acéfalo por los faltazos de Adolfo Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero.















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