Sonia se salvó de una muerte planeada

Sonia se salvó de una muerte planeada
Sus captores la indujeron a escribir una nota anunciando su decisión de suicidarse. La mujer dijo que "me obligaron y me pegaban", reveló el intendente de Suárez.
Antes de escaparse del brutal cautiverio del que fue víctima durante tres meses, Sonia Marisol Molina fue obligada por la pareja integrada por el pseudo pastor evangélico, Jesús María Olivera, y la periodista Estefanía Heit, a escribir una nota indicando sus intenciones de suicidarse.

La misiva está fechada el viernes 9 y fueron efectivos de la policía comunal de Coronel Suárez, quienes la hallaron en la vivienda de la calle Grand Bourg 1823 donde estuvo cautiva Sonia.

Luego de meses de ser sometida, primero psicológicamente, y luego físicamente, Sonia ya no le servía a los intereses y perversidades de la pareja de Coronel Suárez.

El intendente de Coronel Suárez, Ricardo Moccero, aseguró que la mujer fue obligada a escribir una carta de suicidio para su familia bajo amenazas y golpes. "Ella le indicó al capitán de la policía dónde había dejado la nota, la carta, que era que se suicidaba por distintos motivos. Yo le pregunté si ella había firmado la carta y me dijo 'sí, me obligaron y me pegaban'", relató el intendente.

El intendente agregó que la mujer rescatada de su cautiverio le contó que la periodista "en una oportunidad le pegó una cachetada y que en otras oportunidades la filmaba con el celular cuando la agarraban de los pelos y la tiraban contra una pared".

En la nota Sonia decía que se suicidaría porque su pequeña hija de 11 años no la llamaba más porque no la quería y que su familia se había olvidado de ella, lo que le demostraba que no la tenían en cuenta y por eso no tenía más ganas de vivir.

El entramado se complementa con una entrevista radial, que Heit le hizo a Molina, entre el 15 y el 19 de septiembre, cuando ya estaba secuestrada (ver aparte). Esta entrevista estuvo guionada, sostienen desde el entorno familiar de Sonia.

Pistas falsas

Se menciona que tanto la entrevista, como la posterior nota suicida apuntarían a sembrar de pistas falsas las posibles causas de la muerte de la mujer. El tejido macabro se le cayó a la pareja cuando Sonia escapó el lunes.

Desde que conoció a Olivera, Sonia no volvió a ser la misma opinan quienes la conocen.

Atrapada en una telaraña de fe, la mujer fue perdiendo sus lazos, primero de su círculo de amistades y finalmente de toda su familia, hasta ser secuestrada para ser mantenida durante tres meses en un aberrante cautiverio, que incluyó violaciones, golpes, vejaciones de todo tipo y una alimentación tan pobre, que por milagro no la arrastró a la muerte.

Olivera y Heit, que permanecen detenidos a disposición de la justicia bonaerense, eran parte de un movimiento llamado "Centro Cristiano Amar es Combatir". A través de esta fachada, captaron primero a la familia de la víctima, pero fue Sonia en quien se enfocaron para sacarle hasta el último centavo y someterla a un horrendo sufrimiento.

Mientras Sonia, que continúa internada, está recuperándose lentamente de sus heridas y de la desnutrición y deshidratación, las repercusiones del caso siguen haciéndose sentir.

Distintas fuentes indicaron que tanto Olivera como Heit, comenzaron a visitar Río Colorado y algunas localidades del Valle Medio desde el 2010. En estas visitas él se presentaba en algunas ocasiones como pastor y en otras como parapsicólogo, mientras que Heit en algunas oportunidades se presentó como abogada.

Algunas fuentes mencionan que otros vecinos de Río Colorado también colaboraron económicamente con este "centro cristiano", que no existe físicamente, aunque tanto Olivera como Heit lo mencionen en sus sitios en Internet: tres blogs ("Amar es Combatir", "Fuimos creados por el amor, con el amor y para el amor" y "Mi vida vale") en los que además la pareja da a conocer su pensamiento religioso.

Por otra parte, las presiones de las que fue víctima Sonia fueron tales que incluso la pareja la llevó a vender la vivienda, que tenía en Río Colorado, en dos oportunidades, por lo que se inició una causa por estafa. (Ver nota aparte)

Al momento de las ventas de los bienes que Sonia tenía a su nombre, y cada vez que vendía algo que ya tenía un precio puesto por Olivera, (por ejemplo, una cuna fue vendida en 300 pesos), la mujer tenía que confeccionar una boleta. Al final del día Sonia le debía entregar el dinero y las boletas a Olivera, que controlaba cada operación.

Se indicó además que al ser detenido en la localidad bonaerense de Carhué, Olivera tenía en su poder los documentos de identidad de Sonia y el de su hija.

Sólo ella sabe cómo se salvó de la muerte, escapando de un infierno disfrazado de fe.

Comentá la nota