El temor se apoderó de su equipo luego de que un sondeo anticipó que Hollande le ganará por 5 puntos en la primera vuelta
PARIS.- Un viento de pánico comenzó a soplar ayer en el palacio del Elíseo tras la publicación de nuevas encuestas que colocan al presidente Nicolas Sarkozy cinco puntos detrás de su adversario socialista, François Hollande.
A tres días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, previstas para el domingo próximo, los últimos sondeos pronostican el 29% de los sufragios para Hollande contra el 24% para el presidente. En el ballottage del 6 de mayo el triunfo del socialista será aún más contundente, con entre el 56% y el 58% de los votos.
Estimulado por esas cifras, Hollande ya se siente y comienza a actuar como futuro presidente de Francia. El candidato del Partido Socialista (PS) experimentó un sorprendente cambio de actitud al adoptar el tono y el discurso de un estadista en ejercicio del poder. En las últimas 24 horas, comenzó a definir las primeras medidas de gobierno que adoptará cuando ingrese en el despacho presidencial.
"Tenemos por delante tres días. Esperemos con tranquilidad", declaró ayer Sarkozy, tratando de disimular su inquietud al concluir una entrevista por televisión.
A estas alturas son muchos, incluso entre sus simpatizantes, los que han dejado de creer en la victoria. "Faltan confianza y entusiasmo", escribió el diario pro Sarkozy Le Figaro. El matutino conservador describe a un presidente "en ingravidez", curiosamente "ajeno", durante una visita a la región de Bretaña, en el nordeste del país.
El diario revela que "la aparente duda entre dos estrategias" (hacia la derecha o hacia el centro) le hizo perder varios puntos en la transferencia de votos de los electores ultraderechistas del Frente Nacional (FN) - 4% a 17% de intenciones de votos- y los centristas del MoDem, entre 11% y el 12%.
Ayer, Sarkozy volvió a dirigirse a los simpatizantes del FN, cuyos votos le aseguraron la confortable victoria de 2007. "¿A quién sirve el voto por Marine Le Pen (candidata del Frente)? A François Hollande. Al final, tendremos a los socialistas, más impuestos y el derecho de voto para los extranjeros", insistió.
Hasta ahora ignorado por los dirigentes europeos -prácticamente todos representantes de partidos de derecha-, el candidato socialista obtuvo el respaldo del primer ministro belga, Elio di Rupo, pero también de algunos ex ministros de Sarkozy -como Fadela Amara, Martin Hirsch o Corinne Lepage- e incluso, según sus allegados, del ex presidente conservador Jacques Chirac.
Preocupado por lograr el máximo de adhesiones, Hollande mantuvo durante toda la campaña una prudencia a toda prueba.
Enemigo declarado de "la finanza", pero prometiendo aplicar el rigor presupuestario necesario para reducir la colosal deuda pública de Francia, el candidato socialista advirtió ayer que no "tiene intenciones" de "calcar su política económica con la del Fondo Monetario Internacional (FMI)", cuya previsión de crecimiento es menos optimista que la suya (1% en 2013 contra 1,7% para los dos favoritos de las elecciones).
"¿Qué dice el FMI? Que Europa tiene la tasa de crecimiento más débil del mundo, una recesión en 2012, y que las medidas de austeridad -si se confirman- no sólo agravarán las condiciones del crecimiento; tampoco permitirán el restablecimiento de las cuentas públicas", explicó a la prensa. "¿Y ustedes me preguntan si yo agregaré todavía más austeridad? ¡La respuesta es no!", sentenció.
Al diario alemán Handelsblatt afirmó que "bloqueará" el pacto de equilibrio presupuestario tan caro a la canciller Angela Merkel "si no contiene medidas de crecimiento".
"Creo que François Hollande ya ganó", afirmó ayer el diputado ecologista europeo Daniel Cohn-Bendit, al evocar "una voluntad de los franceses de poner punto final al mandato de Nicolas Sarkozy".
En verdad, desde el comienzo, esta campaña adquirió el aspecto de un referéndum a favor o en contra de Sarkozy, un presidente que batió récords de impopularidad.
Hallar explicación a ese fenómeno obsesiona a analistas y expertos. ¿Cuál es la razón por la cual Sarkozy consigue irritar de esa manera a tantos de sus compatriotas?
Un último episodio de la larga serie de "malentendidos" entre el presidente y sus administrados se produjo esta semana, después de que el diario satírico Le Canard Enchaîné afirmó que unos 50 miembros del Primer Círculo, el club de donantes más generosos del partido de Sarkozy, se reunió el domingo en el lujoso Hotel de Crillon, que da sobre la Plaza de la Concordia, durante la concentración que realizó el presidente en ese lugar.
En 2007, Sarkozy había festejado su victoria en el Fouquet's, un exclusivo restaurante de los Campos Elíseos, en compañía de miembros de las grandes fortunas del país. La coincidencia no escapó a la ironía del candidato socialista, que no se privó de remover el cuchillo en la llaga. "Ese es, precisamente, el resumen de su quinquenio: comenzó en un gran restaurante y termina en un gran hotel. con los mismos invitados.".




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