"Somos parte del poder político y queremos ser parte del poder económico"

El secretario general del sindicato de Luz y Fuerza de Mercedes, Guillermo Moser, estuvo en Rojas acompañado del adjunto del gremio, Hugo Giarelli, participando de las Jornadas Cooperativas organizadas por la Clyfer
- El gremialista expuso interesantes conceptos sobre la problemática de los trabajadores y el rol sindical en este contexto

A efectos de hablar sobre los derechos del trabajador, frente a los poderes políticos y económicos, estuvo en nuestra ciudad, participando de lo que fueron las Primeras Jornadas Cooperativas de Rojas, organizadas por la cooperativa eléctrica local, el secretario general del sindicato de Luz y Fuerza de Mercedes, Guillermo Moser.

El gremialista, además integrante de la conducción de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLyF) y miembro congresal de la Confederación General de los Trabajadores (CGT), estuvo en Rojas acompañado de su adjunto, Hugo Giarelli.

PARTE DEL PODER

POLÍTICO-ECONÓMICO

"Nosotros decimos que somos parte del poder político y que queremos ser parte del poder económico", manifestó inicialmente Moser, al disertar sobre la temática referida.

"Quiénes mejor que nosotros para ser parte del poder político, que es a partir del cual se toman las grandes decisiones a través de las leyes que rigen el país, pero que pueden ser justas o injustas para los trabajadores", agregó.

"Nosotros, por ejemplo, hoy por hoy estamos con el tema del impuesto a las ganancias: este impuesto el trabajador lo paga dos veces; cuando compra mercadería y con su recibo de sueldo. Lo mismo pasa con los jubilados: si nosotros estuviésemos hoy en una cámara legislativa nacional, a lo mejor tendríamos una ley como la de los petroleros, que están exentos del impuesto a las ganancias sobre los salarios. Nos faltó defensa, nos faltó estar presentes para que pudiésemos evitar que los trabajadores paguen impuesto a las ganancias", graficó el dirigente.

Al subrayar la necesidad de que los trabajadores se inserten a través de sus gremios en la estructura política, señaló que "estos temas se definen siempre en las cámaras legislativas". Por lo cual, lógicamente, dijo que es una necedad acusar a los trabajadores de utilizar a los gremios como "trampolines" políticos.

No es esta una simple cuestión de ambiciones, precisó Moser. "Los gremios deben poner a sus mejores hombres en los mejores lugares: en el caso del poder político, los gremios deben ubicar a sus hombres donde se producen las definiciones". Lo cual, a su entender, implica tanto una cámara legislativa, por ejemplo, o, en el caso de las entidades cooperativas, en los respectivos consejos de administración.

"Los trabajadores tenemos que tener la posibilidad de cuidarnos a nosotros mismos, y trabajar en conjunto con un legislador o con un consejo de administración, y señalar claramente qué está mal o qué está bien cuando se trata de cuestiones referidas a los trabajadores", puntualizó el gremialista.

GREMIALISMO Y

COOPERACIÓN

"A la vista está que, cuando hemos logrado trabajar en conjunto, hemos logrado muchísimos beneficios; esto, sobre todo, con el sector cooperativo: ambos tenemos los mismos objetivos. El sector cooperativo trabaja sin fines de lucro, simplemente para prestar un servicio de la mejor manera posible. Y los dirigentes gremiales debemos pensar siempre en que los trabajadores deben estar lo mejor posible en cuanto a sus salarios, parab poder brindarles una buena educación a sus hijos, para contar con buena salud, para gozar de sus vacaciones, para contar con una buena jubilación", se explayó luego el veterano dirigente lucifuercista.

En la misma línea, rechazó ciertas críticas que se le hacen a los sindicalistas, cuando desde un gremio determinado se impulsa el acceso de sus dirigentes a niveles de conducción política.

"Nos critican cuando queremos participar en política: ¿cómo no participar, si el cincuenta por ciento de los trabajadores de este país, rige los destinos de la Nación, sin estar en la mesa de decisiones...?", agregó, remarcando que "los trabajadores queremos participar desde las mismas localidades en las que vivimos, porque somos parte de ellas, somos parte del trabajo cotidiano de cada una de ellas".

MUTUALISMO Y

PARTICIPACIÓN

Más adelante, señaló que la propia dinámica de la actividad gremial implica asumir roles protagónicos para los trabajadores en el quehacer político.

"El cincuenta por ciento de la población del país está cubierta por obras sociales sindicales, prácticamente. Tenemos cuatro millones de personas cubiertas por PAMI, cuatro millones de personas atendidas por las obras sociales provinciales; y más de quince millones de personas atendidas por obras sociales sindicales", remarcó, y preguntó, retóricamente: "¿Todavía nos preguntan por qué queremos participar en política...?"

"Las obras sociales sindicales, a las que tanto atacan las prepagas, sólo cubren un diez por ciento de la población; sabemos perfectamente que los trabajadores, para una obra social prepaga, sólo somos un número. Pero para una obra social sindical siempre somos una familia: ahí está la diferencia", argumentó luego.

"Nosotros vivimos esto en carne propia; en un momento económico difícil del país, las organizaciones gremiales comenzaron a despegarse de las obras sociales, porque pensábamos que no estábamos a la altura de las circunstancias. Y ahí empezaron realmente nuestros problemas, porque pasamos a ser un número...", completó.

ORGANIZACIONES

SINDICALES

"Pero esto no quedó sólo en las obras sociales; también comenzamos a cubrir parte de la educación con becas y con casas de estudiantes, para que los hijos de los trabajadores tuviesen la posibilidad de estudiar en la capital, en Santa Fé, en Rosario, en Corrientes. Esto lo hacen las organizaciones gremiales", remarcó luego.

"En los '90, ante el poder económico, tuvimos que comenzar a hablar de las AFJP, que salieron a partir de leyes aprobadas en la madrugada. Por eso tuvimos que salir a resguardar nuestro propio dinero: y lo hicimos tan bien que nos adelantamos al 82 por ciento móvil; antes de que el Estado recuperase las jubilaciones, habíamos hecho un convenio de corresponsabilidad con la ANSeS, transfiriéndole 1300 millones de pesos, que eran nuestros ahorros, los ahorros de los trabajadores, para que financie ese monto a los trabajadores de Luz y Fuerza. Y para tener un resguardo, aportamos un 2 por ciento más de nuestros salarios", completó.

Por ello, sostuvo Moser, es fundamental que los trabajadores formen parte de las decisiones económicas: "¿Quiénes mejor que nosotros, los trabajadores, para cuidar nuestro propio dinero...?", arguyó.

Esto confluyó en beneficios concretos para los trabajadores, en este caso los lucifuercistas, cuya organización cuenta hasta con servicios de hotelería en las grandes ciudades, tanto para vacacionar como para alojarse en caso de tener que concurrir, por motivos de salud, a centros sanitarios de alta complejidad.

En esa línea, remarcó que para tales fines "es fundamental que el sindicalismo se muestre a la altura de las circunstancias".

Por ende, agregó, "en este caso el cooperativismo, y las organizaciones sindicales, debemos trabajar en conjunto; lo venimos haciendo desde hace tiempo". En ese sentido, remarcó como un logro de ese trabajo conjunto la adecuación de las tarifas eléctricas, en este caso, para mejorar la calidad del servicio en general y apuntalar los salarios de los trabajadores.

"Esto dió resultado porque junto con las cooperativas nos reunimos con el poder político y explicamos la situación en la que se encontraba el sector; y hoy, el sector cooperativo, en la provincia de Buenos Aires, conforma el cincuenta por ciento del mercado eléctrico", completó.

Esto, como se comprenderá, resultó ser, en el contexto de las Jornadas Cooperativas, una alusión oblicua a las gestiones que Luz y Fuerza realizó en conjunto con las autoridades de la Clyfer, en ese momento, para apuntalar la crítica situación de la entidad.

En rigor, aunque seguramente cuando la cooperativa eléctrica local termine por fin de estabilizarse -y no hay dudas de que así será- serán muchos quienes se adjudiquen responsabilidades en cuanto a ese logro, será importante tener muy presente que tanto la seccional local lucifuercista como la central gremial de Mercedes obraron de manera determinante para evitar la disolución de la entidad. Marco en el cual, claro está, los trabajadores jugaron un rol crucial.

"Fuímos ante el poder político, nos presentamos, le dijimos cuál era el problema, y cuál era la solución", apuntó, en ese sentido.

En la misma línea, sería importante que el poder político local, en este caso, recuerde que la cooperativa eléctrica es patrimonio de la comunidad y su crecimiento y desarrollo beneficia a Rojas, no solamente al consejo de administración de turno.

La Clyfer, parece mentira que haya que remarcarlo, no es una empresa privada con fines de lucro y, como entidad cooperativa, es de propiedad del pueblo: por ello, intentar tabicar su consolidación es sencillamente frenar posibilidades de crecimiento para la comunidad.

"Por ello -subrayó Moser- es fundamental que las organizaciones gremiales trabajen para insertar a sus mejores hombres en el poder político. Es muy importante que los trabajadores nos sentemos a la mesa de las decisiones. Ojalá que podamos debatir esto; ojalá que podamos debatir por qué defendemos el movimiento cooperativo".

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