El gobernador bonaerense habla de sus diferencias con Cristina Fernández. Ahorros y la foto con Macri.
Ana Clara Pérez Cotten
Jony, Lacho, Maxi, Juanchi, Poni y Daniel. El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, es el único jugador del equipo de futsal Villa La Ñata que no tiene un tatuaje. Llega al polideportivo municipal Néstor Carlos Kirchner de Miramar media hora antes del partido y va directo al vestuario, donde sus compañeros –chicos de entre 20 y 30 años del barrio Villa La Ñata– lo esperan entre cánticos y arengas. Mientras el preparador físico del equipo le venda los tobillos para evitar una lesión, Scioli repasa los últimos logros del equipo, que viste íntegramente de naranja, el color de la gestión bonaerense. Le ganaron a Necochea, perdieron contra Mar del Plata. "Necesitamos ganarle a Almafuerte para clasificar a la semifinal", comenta el gobernador, compenetrado. "Vino a jugar después de la llegada de la Fragata y viajó desde Buenos Aires después de un acto en Casa Rosada para estar en los partidos. Se lo toma en serio, es competitivo", explica uno de sus colaboradores, mientras repasa la agenda del gobernador en La Plata. Este verano, a diferencia de los otros en los que se instalaba en Mar del Plata, Scioli decidió hacer base en la capital provincial y viajar a la Costa Atlántica para cosas puntuales. Los motivos son variados: en un año electoral quiere seguir de cerca algunos temas de la gestión –como la paritaria docente o el cumplimiento del cronograma de la basura que acordó con el gobierno porteño– para evitar sorpresas que empantanen sus aspiraciones en las listas bonaerenses para las elecciones legislativas. "A ganar, a ganar, tenemos que ganar", irrumpe de pronto en el vestuario el polémico empresario de la carne Alberto Samid, (ver recuadro), y el gobernador se tienta de risa. "Es la cábala del equipo, si no está él, no ganamos", cuenta uno de los jugadores. Después, en el playón exterior del Polideportivo, Scioli –sin la prótesis que usa desde que perdió su brazo derecho en aquel accidente en la lancha en 1989– cumple con un exigente precalentamiento que incluye salto en largo, en alto, piques cortos en velocidad y, finalmente, elongación. Mientras espera el comienzo del partido que su equipo ganó 4 a 2, dialoga con Tiempo Argentino sobre las coincidencias y diferencias que tiene con el proyecto que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Descarta un acercamiento político con Mauricio Macri, y explica por qué piensa conservar en dólares sus ahorros luego de que la presidenta cuestionara con cierta ironía esa decisión.
−¿Con qué aspectos del modelo se siente más representado?
−Con la creación de trabajo y la reindustrialización que ha logrado generar inclusión social, con el desendeudamiento. Néstor fue un adelantado. Vio lo que se venía en el mundo y fue tomando decisiones. Su visión estratégica le dio al país un marco de contención ante esta crisis económica que hoy afecta al mundo.
−¿Hay lineamientos que no comparta?
−La mayoría son coincidencias, más allá de los matices de cada uno. Eso se demostró y se puso a prueba a lo largo de diez años intensos.
−Cuando dijo que tenía diferencias con la presidenta, ¿a qué se refería específicamente?
−Yo lo planteé con absoluta naturalidad…pero ella también lo dijo varias veces, el otro día hizo un comentario sobre "la gallina de los huevos de oro", en una apelación a la responsabilidad empresaria que yo había hecho la semana pasada. No tengo que sobreactuar mi lealtad. Respondo a través de los hechos. Esto funciona como en cualquier equipo, somos distintos y nos complementamos. Ya lo decía Néstor: no es bueno el pensamiento único. Además, la mayor riqueza del proyecto que encabeza la presidenta es la diversidad, no sólo de distintos sectores del peronismo sino de varios partidos políticos.
−¿Tiene pensado cambiar a pesos sus ahorros en dólares?
−Eh… Yo no quiero hacer alrededor de esto… Son cuestiones que resuelvo en los ámbitos adecuados. Todos saben que tengo una vida antes de la política y cualquier análisis serio va a mostrar de qué manera yo tenía una vida hecha antes de la política, que era pública. Todo el mundo sabe lo que yo tenía. Siempre supe que ingresar a la política me iba a traer otras satisfacciones, pero no materiales. Yo hacía una vida distinta: cada 15 días estaba en Europa, corría en Montecarlo, en Atlantic City con Donald Trump, iba a Miami para los grandes premios, viajaba por todo el mundo. En fin, tenía un buen pasar, era distribuidor de Electrolux. Aparte, yo tengo un problema físico que es obvio y que me exige viajar una vez por año, y tengo que tener razonablemente disponibilidad de los recursos que hacen a mi tratamiento.
−¿Cómo va a enfrentar la provincia el año en un marco de crisis económica internacional que condiciona el crecimiento de la Argentina? ¿Está pensando en alguna suba de impuestos?
−Vamos a llevar al máximo la optimización de los ingresos en las asignaciones de gastos. Pero no podemos crear o aumentar impuestos, la provincia ha llegado al máximo en ese sentido. Habría que estudiar mucho si hay algún segmento que todavía no ha sido alcanzado por la reforma. Pero cualquier aumento por afuera de esto sería afectar la actividad económica y la competitividad.
−Durante su último discurso, la presidenta le pidió a los gobernadores e intendentes que hicieran un esfuerzo y que colaboraran con las políticas contracíclicas que implementa el gobierno nacional. ¿Piensa conversar con los intendentes sobre estos temas?
−Lo vengo haciendo, hablo con ellos de esto todo el tiempo. Y tiene razón la presidenta con su pedido. Ella está viendo la economía argentina en su conjunto y los municipios son parte de eso. La provincia crece, porque crecen los municipios. En su momento, decidí aumentar la coparticipación a los municipios y el gobierno nacional invierte mucho en eso. El resultado es una gestión exitosa.
−Este es un año electoral. ¿Qué expectativas tiene en cuanto a las listas?
−En su momento conversaré con la presidenta, la conductora de este proyecto. No hay que dramatizar…¡Uy, ahora vienen las listas! A la gente hay que darle tranquilidad, más en vacaciones…
−Hace poco dijo que su relación con el vicegobernador Gabriel Mariotto se había estabilizado. ¿A qué se refiere?
−Fue mejorando a lo largo del año la relación personal y política, y eso es bueno porque pudimos cumplir con lo que votó la gente en su momento.
−El 14 se inicia la paritaria docente. ¿Cuál será la oferta de la provincia?
−Vamos a plantear con la ministra una mesa de negociación muy amplia. No sólo limitada al ajuste de los salarios. Tenemos que hablar también de infraestructura y de capacitación, pero confío en que vamos a poder iniciar el año en tiempo y forma.
−¿Va a rescindir el contrato a la empresa Coviares que maneja la Autopista Buenos Aires-La Plata?
−Tengo un objetivo claro: necesito el tercer carril en cada mano porque es parte de un plan estratégico de articulación con la Autovía 2, con la Ruta 6 y con el puerto de containers. Entonces, la instrucción que dio el ministro Arlía (titular de la cartera de Infraestructura bonaerense) es que la empresa haga lo que tiene que hacer para que podamos tener la tercera mano.
Scioli, atento a los movimientos de los jugadores, nota que empieza el partido y se sienta en el banco junto a otros jugadores, el técnico, el preparador físico y Samid. "Ya tuviste la experiencia del vestuario, ahora vení al banco", invita el gobernador, el único jugador del equipo con botines naranjas. "Me los regaló Carlitos Tevez, un amigo", cuenta divertido. El perfume de Samid es dulce y, de a ratos, lo inunda todo. Durante un partido de futsal en el Polideportivo Presidente Néstor Kirchner, adornado con banners con el auspicio de Presidencia de la Nación, resulta improbable que Scioli amague con practicar una de esas gambetas que a veces lo dejan en una zona gris, equidistante del gobierno y de la oposición.
−Lleva años en la política y debe saber que si se saca fotos con Macri es inevitable que se generen especulaciones electorales. ¿Por qué lo hace si insiste a diario con ser kirchnerista?
−A Mauricio lo conozco desde hace muchos años, nuestras mujeres son amigas…pero es bastante evidente que pertenecemos a dos partidos distintos. Me junté con él para inaugurar una planta de procesamiento de basura, es algo que tengo que hacer para que mejore la gestión. Pero no entiendo por qué me lo facturan.
−¿Se lo facturan?
−Sí, se arma todo un escándalo por una foto que debería ser tomada como algo normal. Randazzo se junta con Macri y con el PRO por la Agencia de Seguridad Vial y a nadie se le ocurre que eso está mal…
−Al menos este año no organizó el tradicional partido de fútbol con Macri. ¿Es una señal política?
−No, no jugamos porque él está muy canoso, viejo… (ríe). -
Un mánager especial
"Soy el mánager del equipo, los sigo a donde vayan", se presenta el empresario de la carne, Alberto Samid.
"Me ocupo de que no les falte nada para los partidos y de que tengan carne los muchachos para festejar los cumpleaños con un asadito", contó sobre su rol.
Querido por el equipo que lidera el gobernador bonaerense, no puede faltar en el vestuario porque es la cábala que asegura el resultado. Además, es la última adquisición del equipo: el año pasado el empresario patrocinaba al equipo "La lonja", que salió campeón al ganarle el último partido a Villa La Ñata.
Samid también patrocina el buffet que abrieron en las instalaciones de Villa La Ñata. "Lo que recaudamos ahí se dona a las escuelas humildes de la zona", cuenta mientras Scioli se prepara para el partido que disputará en el Polideportivo Néstor Kirchner.







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