Lisa Watson, editora del único periódico que se imprime en las Islas Malvinas dialogó con LA NACION sobre la disputa de la soberanía, los cruces diplomáticos y la llegada del príncipe Guillermo
Lisa Watson, editora del único periódico que se imprime una vez por semana en las islas dialogó con lanacion.com sobre la visión que tienen los habitantes de las Islas Malvinas sobre la soberanía, el cruce diplomático que protagonizaron los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña en los últimos días, como así también de la presencia militar y el arribo del príncipe Guillermo, heredero al trono de la corona británica para su entrenamiento como piloto de helicópteros de guerra.
Nacida en las islas en 1970, Lisa tiene 42 años y vive actualmente con su hijo Jacob en Puerto Argentino (Port Stanley), la capital. Hace seis años que es editora y está a cargo desde agosto último del periódico Penguin News, que vende 1750 ejemplares por semana para una población en Malvinas de 3140 personas (censo 2008). También dirige la radio local.
¿Qué tan consustanciados están de los cruces diplomáticos entre Gran Bretaña y la Argentina por la soberanía de las islas?
Estoy muy al tanto de las noticias y creo que todos los habitantes de Malvinas lo están. En el periódico intentamos cubrir todos los cruces entre ambos gobiernos que salen en las noticias internacionales y también el gobierno de las islas nos mantiene al tanto de los comunicados que emite relacionados al tema.
¿Considera justo el reclamo de Argentina sobre la soberanía en las islas Malvinas?
No, para nada. Soy consciente que la historia de las islas ha sido caótica. He leído tanto la versión británica, como argentina sobre Malvinas y veo que cada país publicita en cada discurso su parte más conveniente de la historia.
Pero esto no tiene una gran relevancia en el pueblo malvinense -somos más que un problema académico-. Somos las personas a las que más afecta un cambio en el status quo de las islas. Nosotros, con nuestro gobierno, somos los que tenemos que decidir nuestro camino.
Mi familia ha estado en las islas desde 1840 (solo siete años después de la invasión británica en 1833) y desde entonces han vivido y hemos vivido aquí, en una tierra incomprendida y con un clima muy duro.
Nosotros tenemos nuestra propia cultura que puede ser descripta como separada tanto de la argentina como de la británica. Somos ciudadanos isleños, pero nuestra lealtad es con Gran Bretaña. Nuestros ancestros fueron británicos y nuestro idioma es el inglés. Y agradecemos que Gran Bretaña nos permita vivir con nuestras reglas y bajo un gobierno propio sin interferencias.
¿Cómo vivió la guerra con 12 años en el año 1982?
Me encontraba viviendo con mi abuela en Puerto Stanley (Puerto Argentino) el 2 de abril de 1982 y mis padres vivían al este de la isla en una granja. Yo estudiaba en la escuela de Stanley. Fueron momentos difíciles, llenos de miedo y muy confusos, ya que no esperábamos, tal como siempre lo creyó mi padre, que la Argentina iba a invadir las islas algún día.
Después de algunos días de guerra, mi padre nos vino a buscar para llevarnos a mí y a mi hermano mayor a la granja. Allí nos visitaban frecuentemente helicópteros argentinos con soldados que llegaron a patear nuestra puerta de entrada e ingresar a nuestra casa para registrar si había presencia enemiga. Durante el desarrollo de la guerra unos cien soldados acampaban en los alrededores de la granja. Nos sentíamos apenados porque eran jóvenes conscriptos que pasaban frío y estaban muy mal equipados.
Mi padre como otros granjeros ayudó a las tropas británicas, más precisamente a los paracaidistas a situarlos en la línea combativa, en el frente de batalla. Nos preocupábamos mucho y siempre dábamos gracias que volviera sano y salvo.
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