La relación entre el ministro de Desarrollo Urbano y el titular de la empresa de subterráneos (Sbase) nunca fue buena pero ya se volvió insostenible. Tras el derrumbe del gimnasio en Villa Urquiza, comenzaron a sonar fuerte los rumores que dicen que el Jefe de Gobierno está pensando en desplazar de su cargo a Daniel Chain, de quien depende la cuestionada Dirección de Catastro que fiscaliza los planos de las obras en construcción. Además, la pelea por el manejo de los multimillonarios fondos para el Subte.
Ante la gravedad de la situación y por un pedido directo de Mauricio Macri, el ministro Daniel Chain, organizó días pasados “una mesa de trabajo” con arquitectos, empresarios, legisladores y titulares de la Defensoría del Pueblo. El objetivo: unificar criterios y modificar la normativa vigente en materia de controles sobre la infraestructura y el desempeño de los profesionales a cargo de las construcciones.
Presionado por Macri para mostrar alguna reacción, ayer Chain se vio forzado a dar una conferencia de prensa, pese a su escaso apego al diálogo con la prensa en la que anunció que el gobierno porteño impulsará un "cambio de normativas" en las obras, el responsable esté presente en las etapas de riesgo y el perito verificador lo haga durante la excavación.
En rigor, Chain tiene no poca responsabilidad en lo ocurrido, ya que por su decisión se escindió de la SAgencia de Control la aprobación de planos -como arquitecto le interesaba tener esa área bajo su control directo-, lo que dificultó una correcta fiscalización de las obras (ver nota adjunta).
Pero más allá de las estrategias mediáticas para buscar consensos, las miradas apuntan a los funcionarios de la Dirección de Catastro, que tienen la autoridad arbitraria para demorar eternamente la aprobación de los planos o firmarlos inmediatamente; y sobre quienes recaen duras sospechas de corrupción.
Las líneas internas del ministerio señalan puntualmente a un personaje poco conocido pero poderoso, Sergio Trovato, jefe del Departamento de Construcciones de la Dirección de Registro de Obras y Catastros. Hijo del sindicalista Genaro, segundo del eterno jefe de los municipales Amadeo Genta. Quienes lo conocen, afirman: “sin la firma de Trovato, no sale un plano de la Dirección”.
En el gabinete porteño no son pocos los que señalan que este descontrol es propio de Chain, quien tiene fama de no ser muy apegado a los rigores de la gestión, que lo alejen de su mundo académico. Como se sabe, Chain es un activo teórico del rubro de los arquitectos.
Es en ese marco, que crece la figura de su rival más acentuado: el ex ministro de Espacio Público, Juan Pablo Piccardo.
Piccardo, el ganador de la pelea
Ya en los calurosos días del verano, se supo que la llegada del ex ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, a la empresa Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) no fue una buena noticia para el titular de Desarrollo Urbano.
La pelea por el manejo del poder y de los fondos para avanzar en la construcción de la línea H de subterráneos -la primera línea construida en la Ciudad luego de sesenta años- se desató casi inmediatamente.
Cuentan quienes trabajan en ambas dependencias que el conflicto alcanzó ribetes insólitos, porque el rechazo al diálogo que se autoimpusieron sus titulares no sólo los alcanzó a ellos, sino tampoco sus directores institucionales. De hecho el director de Institucionales del Ministerio de Desarrollo Urbano, Hernán Vella, tiene l diálogo cortado con su colega del Sbase.
Por ende, cuando por alguna urgencia el diálogo es inevitable, la comunicación muchas veces recae en simples empleados de planta que desconocen en profundidad los temas y no pocas veces se generaron cortocircuitos de magnitud.
Por caso, una discusión sobre la metodología para implementar la licitación mantuvo demorados por largos meses la concreción de las obras en la Línea H. Es que mientras Chain proponía hacer una licitación “llave en mano” -es decir, entregar obra civil y material rodante a una misma unidad empresaria- Piccardo insistía en seguir los modelos aplicados en el mundo y licitar por partes.
Finalmente, el directorio de subterráneos realizó el llamado a licitación pública y lo hizo como pretendía Piccardo: por un lado, la obra civil (que incluye la construcción de las estaciones, los túneles y la estructura electromecánica); y por otro, la compra de coches.
Específicamente, se trata de una inversión de 600 millones de dólares que comprende la construcción de seis estaciones y la compra de cien coches nuevos para cubrir el tramo Caseros-Once, con un eje que pasa bajo la avenida Jujuy hasta plaza Miserere.
Según explicó Piccardo a LPO, el límite para que se presenten las ofertas es el 15 de noviembre. Hacia el primer bimestre del año próximo estará adjudicada la obra y podría iniciarse para mediados de 2011.
“Lo importante es recomponer la fuerza de las obras públicas en Buenos Aires, una ciudad que fue pionera en Latinoamérica en la construcción de subtes y que desde hace años ve paralizada la ampliación de la red”, precisó el titular de Sbase, y comentó que en las próximas semanas está previsto que una comitiva viaje a China para avanzar en el acuerdo de financiamiento para la línea G (que uniría la terminal de Retiro con el barrio de Caballito, en el Cid Campeador).



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