Sin la necesidad del decorado discurso políticamente correcto, un eterno asesor del ex jefe comunal Miguel Ángel Prince se cruzó, en las escaleras de la Casa Municipal, con el periodista de este medio que cubrió la conferencia de prensa que el miércoles dieron una decena de concejales y disparó: “¿Ya lo destituyeron, o sólo siguen hablando de Miguel? No se dan cuenta que lo único que logran es propaganda.
Aunque les duela a los opositores al antiguo mandato, esas expresiones nacidas en el más puro princismo tienen argumentos válidos en el repaso de los últimos años. De hecho, una frase trillada en las filas del ex intendente es aquella que señala que “sólo Rosso fue capaz de sacarlo a Miguel de abajo del diván”.
En su momento, fue una olvidada denuncia por presuntas maniobras irregulares de la administración Prince la que le dio aire a las golpeadas filas de Prince.
Con cierta frecuencia, fue la propia intendenta la que alimentó las menciones del dirigente asegurando que cada piedra que se encontraba en el camino de su Intendencia había sido estratégicamente colocada por Prince o por alfiles de Prince. Si bien en algunos casos la referencia era correcta, en otros fueron meras especulaciones o exageraciones.
Llegaron instancias internas y Rosso compraba la historia de un atentando en la puerta de su domicilio para bajarse de la contienda electoral y dejar el horizonte allanado para que el derrotado se transforme, de un día para el otro, en el triunfante presidente del Partido Justicialista, con un importante caudal de votos.
Ya resucitado en su ánimo, fueron las elecciones legislativas las que volvieron a exponer el enfrentamiento. “Nuestra mejor militante dentro de la Municipalidad es la intendenta”, graficaba Prince en declaraciones mediáticas. Con todo, por Rosso o sin ella, se seguía sosteniendo a Prince en el medio de las discusiones y determinaciones políticas.
Hace meses, un funcionario del actual gobierno blandeó los detalles de una denuncia sobre presunta usurpación de lotes perpetrada por Prince. Se radicó una causa en la Justicia y el subdirector Leopoldo Miglioranza explicó todos los detalles de la presentación en una banca abierta. A ello le siguieron semanas de ampliaciones, respuestas y agregados.
Por cuestiones de gravedad; por sospechas serias; porque un día el servicio de recolección de residuos se retrasa; porque una impresora municipal no tiene tonner y entonces no se cobran ciertas tasas; porque alguien le sopló al oído que supuestamente en una reunión se alentó la ocupación de tierras, o porque un contratado se enoja cuando no le renuevan su vínculo laboral con la Comuna, entre incontables razones, Rosso y/o sus colaboradores no supieron o no quisieron esquivar el protagonismo de Prince.
Esta semana siguieron aportando en la misma dirección. Todos los concejales del bloque del Frente para la Victoria, más ediles de otras fuerzas, convocaron a la prensa para responder a expresiones mediáticas del concejal princista Silvio Martini. Entendían que las declaraciones de Martini eran contradictorias, pero lo suficientemente graves como para expresarse de modo conjunto.
Mientras tanto, la tarea de la comisión investigadora del Concejo, que sigue los pasos de lo realizado por una comisión especial, dilata los tiempos y se acerca a las fechas del calendario electoral. Entonces, cuando tengan definida una resolución, el mar de especulaciones estará naturalmente picado. Y si lo absuelven de culpa y cargo, será porque no se animaron a sancionar a un candidato a intendente; si lo condenan, será porque tienen animosidad contra un candidato a intendente. Una encrucijada en la que los concejales se posicionaron solos y siempre dando vueltas alrededor del mismo tema.
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