Juliana Stock Capella, abogada y apoderada de la planta frigorífica de Uriburu, corroboró la información. El pasado lunes, se reincorporó a los empleados que mantenían la protesta fuera de la planta. A pesar de esto, tres personas de ese grupo, se dieron por despedidas.
A principios de enero, se retomó el trabajo habitual, pero sólo reincorporaron a una parte del personal y a un grupo de 16 personas les notificaron una nueva etapa de suspensión. Este conflicto suscitó más inconvenientes cuando la propiedad quiso despedir a este conjunto de trabajadores, pero manifestó no disponer del dinero para abonar la indemnización correspondiente al cese en la actividad; motivo por el cual, volvieron a categorizarlos como "suspendidos".
A mediados de enero, se procedió al envío de la carta documento para despedir a cinco de estos empleados, por lo que el grupo que se mantuvo en la misma situación, pasó de 16 a 11.
Esta peliaguda situación, que generó protestas y cortes a la entrada de la planta, tuvo un final feliz esta semana. La información que circulaba entre los empleados fue confirmada por la letrada santarroseña y apoderada del frigorífico, Juliana Stock Capella, quien confirmó que la entrada de este nuevo accionista permitió la reincorporación al trabajo de los suspendidos.
De los once trabajadores que volvieron a la planta esta semana, tres de ellos se dieron por despedidos. De esta forma, se solucionó el conflicto que la empresa mantenía con sus empleados. Stock Capella igualmente recalcó que "la crisis continúa, y es más visible cada día".
Crisis del sector
La letrada resaltó que el sector es víctima de la aguda crisis, que actualmente es generalizada en todas las empresas frigoríficas, especialmente en esta planta, que es la única a nivel provincial y de las pocas en el país, que faena equinos para exportación.
La apoderada de la planta informó que " hay un 36 por ciento de frigoríficos en el país que acusan problemas de diversa índole y se ven afectados por esta crisis". Indicó que Uriburu no escapa a esta realidad: la capacidad de faena se redujo en más de un 50 por ciento. Acompañada por la paridad al cambio en el dólar, el aumento de precios de los insumos, y la poca relación entre el costo de producción y el de ganancia, generan un panorama crítico.
Además, agregó Stock Capella, "el Senasa también modificó los requisitos para la compra de caballos y esto ha generado que aumente el precio; lo que antes costaba 2 ahora cuesta 4 ó 6".
Toda esta situación, agravada por el conflicto económico que sufren los países a los que se exporta la producción, (Unión Europea) plantean un amargo panorama para el sector.
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