La solución federal al endeudamiento de las provincias nació en Corrientes

El alto endeudamiento de la Provincia de Corrientes siempre ha sido el mayor condicionante para los responsables de administrar, de por sí, los ya escasos recursos con los que cuenta este territorio.

Así es que los descuentos de coparticipación federal aplicados desde el poder central, para obligar con el cumplimiento de su deuda, representaron para Corrientes un coto a la necesaria inversión en las responsabilidades básicas de todo gobierno: educación, salud, y seguridad, entre otras. Ahora un nuevo panorama se vislumbra con el Programa Federal de Desendeudamiento que el Gobierno nacional firmó con la provincias, incluida la nuestra. Las condiciones que ofrece el mismo, otorga a los gobernadores una bocanada de aire fresco para sus respectivas administraciones, como así también el impulso de postergadas políticas de desarrollo.

Este fue un acierto del Gobierno nacional, pero que en realidad nació en Corrientes cuando Ricardo Colombi hacia el final de su primer mandato le acercara a la por entonces ministra de Economía de la Nación, Felisa Miceli, una carpeta con el proyecto que hoy se convirtió, en gran medida, en un alivio para la economía de varias provincias.

Evidentemente la propuesta no fue tenida en cuenta por aquel entonces. No obstante, al asumir su segundo mandato, el gobernador Ricardo Colombi insistió en el mismo proyecto ante el sombrío panorama financiero que tenía enfrente. Esta vez, las condiciones políticas y sociales del país favorecieron para que esta propuesta que surgió desde Corrientes se convierta en la solución al endeudamiento de un conjunto de provincias.

Aquel horizonte vislumbrado por Ricardo Colombi era el corolario de un conjunto de medidas que debió implementar para pilotear la tormenta económica en la que asumió su primer mandato en 2001. Retraso salarial, los bonos Cecacor, y una abultada deuda fueron los principales escollos sorteados, entre muchas otros.

Cuatro años después de aquel primer intento y comenzando un segundo mandato, el horizonte se mantuvo firme para quién tiene la mayor responsabilidad de sacar adelante a Corrientes y fue consecuente con esta visión. La propuesta del 2005 volvió al Palacio de Hacienda de la Nación en Buenos Aires y desde las mismas manos, logrando ahora una respuesta positiva.

La concreción de esta reprogramación de deudas provinciales se convierte ahora en la muestra cabal que comprueba la correcta dirección de aquel horizonte trazado por Ricardo Colombi. Pero, en un contexto en el que algunas demandas gremiales hacia la Provincia adoptan un tono bélico, es necesario dar cuenta que el horizonte de la actual gestión provincial no es simplemente el balance financiero que toda buena administración representa.

Este horizonte que algunos no avizoran o no quieren reconocerlo, es nada menos que generar las condiciones que posibiliten el despegue económico de Corrientes para que los salarios dignos, no sólo sean los que paga el Estado provincial, sino también los que surgen de todos los sectores privados que invierten en la Provincia. Sólo así habrá más y mejor salud, educación, seguridad, y trabajo para todos. En definitiva, este horizonte de desarrollo económico y social para la Provincia se traduce en una mejor calidad de vida con equidad para el millón de correntinos.

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