"La solución al clima es de los países ricos"

"La solución al clima es de los países ricos"
Según Richard Odingo, el calentamiento global sólo podrá resolverse con programas políticos independientes de las lógicas economicistas.
Nació en Nairobi, capital de Kenia. Se doctoró como geógrafo en Liverpool y obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2007, el mismo año que el ex candidato presidencial demócrata norteamericano Al Gore. Lo ganaron por sendas contribuciones a la defensa del medio ambiente. Richard Samson Odingo viajó a Buenos Aires para participar de un encuentro internacional sobre derechos humanos que se celebra hasta mañana en el hotel Bauen.

–¿Cómo vincula los problemas ambientales con los derechos humanos?

–Hay muchas conexiones. La cuestión ambiental depende del comportamiento de los hombres, que genera el cambio climático a través de sus actividades económicas. Y esto es un problema global, evidencia de que hay una relación muy elemental entre el hombre y el clima. Cuando hoy nos preocupamos por la Tierra, caemos en la cuenta de todo el daño que le hemos infligido al planeta. Ahora surge la necesidad de involucrarse en el tema, de limpiar la Tierra, por decirlo con palabras simples.

–¿Cómo se une esto con las problemáticas del desarrollo económico?

–El actual desarrollo económico fue lo que dañó el medio ambiente, y eso es lo que debe cambiar. Ahora, ese cambio debe alcanzar a todos los países, aunque tenga un costo extra para los países pobres, como es evidente. Estamos hablando de limpiar el aire de 300 años de contaminación y sólo podremos resolverlo cuando tomemos conciencia de que el aire es libre y la contaminación no conoce de nacionalidades.

–Es decir que la solución debe ser global...

–Lo que pasa es que la industrialización tiene un costo que recae sobre el tema del ambiente. Los países desarrollados han tomado correcciones, pero con la particularidad de que todas son en el ámbito local. Por desgracia, y esto es determinante, los países pobres no tienen las herramientas que tienen los países ricos para enfrentar la cuestión.

–¿Cuál es la situación ambiental en África?

–En varios países pobres, y específicamente en África, muchas de las enfermedades que padece su población tienen que ver con el cambio climático. Otro problema tiene que ver con el crecimiento del nivel de los mares, que anega vastas regiones costeras. De todas formas, tiene que quedar en claro que todos los países sufren este impacto, incluso aquí, en el Río de la Plata. Por eso es importante que sean las Naciones Unidas (ONU) las que asuman el control.

–Pero acaba de fracasar una cumbre en Copenhague...

–Lo que hoy tenemos es un acuerdo para bajar el nivel de contaminación y lograr que hasta 2050 la temperatura no suba más allá de los dos grados. El problema es que para que esto sea exitoso todos deben cumplir su parte, y esto es de muy difícil ejecución porque no hay una entidad que pueda obligarlos. La ONU no tiene poder de policía.

–¿Estaría de acuerdo con una entidad global con atribuciones de policía?

–Por supuesto que no, porque eso sería interferir con el proceso de democratización. Una cosa es decirle a la gente: "Tiene que hacer eso porque es un beneficio para el mundo", y otra es imponer reglas. En todo caso, no habrá solución mientras se entienda como un problema económico. Pongo un ejemplo: EE. UU. es uno de los países que más contaminantes producen per cápita y la ONU ha estado hablando con Barack Obama para que se sume a un acuerdo de reducción de emisiones. Dijeron que sí, pero sólo si también lo hace China, que aclaró que también acepta los términos, pero a su tiempo. Cualquier esfuerzo no servirá si los dos mayores contaminantes a nivel global no hacen su parte.

–¿Está de acuerdo con el sistema de compensaciones basado en bonos de carbono?

–Los bonos de carbono permiten a los países ricos pagar por sus excesos de contaminación a los países que no contaminan y tienen, por decirlo de alguna manera, crédito a favor. Se supone que esto ayuda a limpiar la atmósfera, porque pone un límite global a la contaminación. Pero eso no está funcionando porque no resuelve los excesos.

–¿Cuál es la opción?

–La solución es ayudar al planeta a bajar los niveles de contaminación con alternativas verdes, como la energía eólica o solar. Eso no limpia el aire, pero al menos baja los niveles de contaminación. La opción de los créditos de carbono es una opción de mercado, comercial. Lo otro es una cuestión de conciencia.

–¿Y mientras tanto qué hacemos?

–Si se habla desde un punto de vista económico no es mucho lo que se puede hacer. Pero si se juntan todos los países desarrollados, el problema tiene solución, porque lo que hay que invertir es algo así como el 1% de su PBI. Simplemente ellos no lo quieren hacer, y por eso fracasó Copenhague. Los países desarrollados no tomarán conciencia de la gravedad del problema, aunque se inunden Florida y Nueva York. Hoy la estrategia de los gobiernos más poderosos es taparse los ojos y decir "no estamos tan seguros de que esto está pasando".

Mano dura y gases para refrendar la reelección togolesa

En medio de denuncias de fraude en las elecciones que dieron la reelección al presidente de Togo, Faure Gnassingbé, cientos de opositores se enfrentaron con la policía en las calles de la capital, Lomé. El principal candidato rival, Jean-Pierre Fabre, se adjudicó el triunfo minutos después de que la Comisión Electoral diera resultados parciales a favor del oficialismo. Las críticas opositoras fueron avaladas por la Unión Europea.

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