Muy solos y apenas juntos en la Web

Por Ricardo Roa

Vivimos en el mundo de Internet y eso nos da ventajas increíbles. Pero ahí mismo también existe un componente adictivo, tal vez una enfermedad, como advierte la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos.

La red hipnotiza. Somos capaces de mandarnos mensajes o leer e-mails todo el tiempo y desde cualquier lugar. Sherry Turkle, una psicóloga norteamericana y profesora del prestigioso MIT, cuenta que sus alumnos le hablan de una nueva habilidad . Consiste en “mantener el contacto visual con alguien mientras se le manda un mensaje a otra persona”. Parece difícil, pero pruebe: va a poder hacerlo.

Nos hemos habituado, explica, a una nueva forma de estar “solos juntos”. Estar con alguien y también en otra parte, que es como no estar en ningún lado.

Cada uno en su burbuja y a distancia del otro. Lo vemos a cada rato: en la casa, la escuela, el trabajo, el transporte. El problema es que cada vez más esto sustituye a la conversación. Como dice un chico que depende de los mensajes de texto prácticamente para todo: “Algún día, me gustaría mantener una conversación, pero no ahora”.

Internet cambia nuestra forma de hacer y de pensar. ¿Google nos vuelve estúpidos?, se pregunta Nicholas Carr, otro investigador que escribe sobre nuevas tecnologías en The New York Times . Se refiere a los cambios en nuestro esquema de memoria y atención : mucha gente reconoce que ahora le cuesta más trabajo concentrarse, memorizar números de teléfono o leer un libro completo.

Nos hemos vuelto impacientes, saltamos de un texto breve a otro texto breve, surfeamos no sólo en Internet sino también en la vida misma. No se trata de demonizar la Red. Se trata de evitar caer en la paradoja de conectarnos virtualmente para desconectarnos materialmente. Con más interacción que nunca entramos en una época de soledades . Una soledad que propicia adicciones. Y que a veces no son sino islas buscadas para huir de nosotros mismos.

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