Un solo barrio concentra el 70% de las llamadas a la Policía en Centenario

Un solo barrio concentra el 70% de las llamadas a la Policía en Centenario
Ocurre en seis manzanas del Juan Manuel de Rosas. La mayoría de los hechos que se denuncian son desmanes que involucran a jóvenes y adolescentes por el consumo de alcohol.

La fuerza gasta tiempo, recurso humano y móviles en disuadir la situación de tres familias conflictivas. Se reciben hasta 17 llamados telefónicos en una noche.

Centenario > El 72 por ciento de las acciones delictivas se concentra en seis manzanas de un solo barrio de Centenario, según se desprende de la cantidad de llamadas a prevención policial realizadas por vecinos durante un día.

Las cifras sorprenden: los policías deben gastar la mayor parte de sus recursos en personal, combustible, móviles y tiempo en resolver un viejo problema entre bandas delictivas, donde están involucradas no más de tres familias.

El resto de las intervenciones -el 28 por ciento- se produce en la zona del Casco Viejo, la segunda meseta, el sector de las parcelas, las chacras y demás barrios de la ciudad, de acuerdo con la información recibida del área de Prevención de la Comisaría Quinta.

En una noche agitada, el Destacamento Alborada de Prevención recibe entre 12 a 16 llamadas de vecinos que viven en un punto neurálgico como es el barrio Juan Manuel de Rosas. Pero no es todo la barriada, sino seis las manzanas conflictivas.

En el día, en cambio, los pedidos de emergencia policial bajan considerablemente en esa zona: se reciben de 2 a 5 llamadas en promedio, por apedreadas de viviendas, intentos de robo y acoso al vecindario por parte de grupos delictivos.

Del resto de las zonas de la ciudad se recibe también entre 2 y 5 llamados telefónicos en el día, y de 4 a 6 por la noche.

El cóctel originado en todas las intervenciones tiene el común denominador del alcohol y las drogas, que termina en varias ocasiones en fuertes intervenciones policiales con balas de goma y pedradas por parte de los grupos juveniles.

“No podemos decir que en todos lados es igual. Se gasta mucho en resolver problemas a vecinos que ya están cansados de estas cuestiones, que les apedreen las casas y que los molesten durante el día”, explicó Enzo Millagual, comisario a cargo de Prevención.

Cuadrantes y cuadrículas

Desde que se inició el Plan de Seguridad en la provincia, esta localidad se divide en cuatro cuadrantes y ocho cuadrículas, donde patrullan ocho móviles. Pero muchas veces, una cuadrícula tiene que ser reforzada con más presencia policial.

Según el informe de las llamadas policiales, las emergencias más frecuentes se producen en las calles Cuba, Mari Menuco, Nahuel Huapi, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. En ese sector la Policía gasta casi todas sus fuerzas en contener el delito.

Quien vive cerca de estas calles es habitual que por las tardes escuche disparos de armas de fuego, escopetazos, ruidos de piedras y gritos en los alrededores de la plaza Soldado Águila uno de los lugares más inseguros.

La zona de chacras también tiene un móvil asignado, ya que representa otra cuadrícula a recorrer como parte del plan. Sin embargo, y a pesar de la violencia que padecen los chacareros en los robos contra la propiedad, sólo representa un 3 por ciento de los llamados de emergencias.

El Casco Viejo y el Loteo Mercier (urbanización cercana a la tercera rotonda) es un sector donde se recibe el 10 por ciento de las llamadas. La mayoría son robos calificados o contra la propiedad y de gran impacto y repercusión social.

La meseta también es un lugar conflictivo, aunque en llamadas representa sólo un 10 por ciento de las emergencias. Uno de los sectores más peligrosos es el barrio Libertad, donde vecinos ven con preocupación el asentamiento de familias relacionadas con el ambiente delictivo.

El 5 por ciento de las llamadas policiales se registra en lo que se denomina la zona de parcelas o Plan Arraigo, al Norte de la ciudad. Allí, el robo de animales de granja es lo más frecuente, debido a la poca iluminación y el alejamiento de la ciudad.

Escenario

Un viejo problema de convivencia

Más allá de los seis crímenes registrados en 2012 en Centenario y de las estadísticas de robos contra la propiedad en algunas zonas, la Policía destina grandes recursos a prevenir un problema de convivencia en los barrios manejados por algunas familias.

La mayoría de los crímenes, robos y usurpaciones en las zonas del Oeste se dan por una puja del poder territorial de familias ligadas a grupo delictivos. En realidad, no deben ser más de 50 personas las que participan de estos desmanes en una ciudad que hoy se estima en 40 mil habitantes.

Los vecinos del barrio Juan Manuel de Rosas están cada vez más cansados. Hace unas semanas decidieron reunirse para ponerle fin a los actos cotidianos de vandalismo, robos, aprietes y persecución a mujeres y niños.

Existe además una fuerte protección familiar, ya que la gran mayoría de los delincuentes son menores que han sucumbido en el alcohol y las drogas. Hace falta presencia del Estado, pero pocos se animan y nadie tiene ganas.

“O arreglan esto ustedes o lo arreglamos nosotros”, habrían dicho en algunas reuniones. De fondo, siempre está el miedo, una sensación que parece apoderarse de casi todos, cada vez que desaparece un móvil policial.

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