Lejos de su Orán natal, Sebastián sigue un tratamiento oncológico en Salta. Su abuela es su principal contención. El niño, dueño de una energía desbordante, mantiene la ilusión por la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar. Mirá el video.
Lejos de su casa de Orán, Sebastián continúa un tratamiento oncológico. A Melchor, Gaspar y Baltasar los recibirá en el hogar de la Fundación Hope, en barrio Parque Belgrano. Mariana Jesús, su abuela, su principal contención en el mundo, relató que al niño le diagnosticaron cáncer de riñón en 2009.
Se miran, se entienden. Ella respira fuerte y continúa: “A fines del año pasado lo operaron, pero le apareció otro problema en el otro riñón. Ahora sigue con la quimioterapia”.
“Queridos Reyes Magos”. De esa forma empezaron ayer los pedidos de los niños y niñas, a través de las cartas. Por su edad, Sebastián aún no sabe escribir . Sin embargo, presume con cada uno de sus dibujos. “Lo hice con brillantina y pegamento”. Abrió una carpeta y mostró la escarapela nacional.
“Quiero cualquier juguete de Mickey Mouse”, comenta. Espera que el mensaje llegue a oídos de los solidarios Reyes Magos.
Sebastián sabe que se portó bien. Cumplió con todas la tareas que le asignó su maestra Graciela, en la escuela Hospitalaria. Pasa hoja por hoja. Su carpeta es prolija, no hay manchones típicos de quien recién empieza a aprender.
Se quitó su mochila de Toy Story y corrió al dormitorio. Trajo un libro para colorear. Su color favorito es el amarillo. “Quiero un Mickey Mouse”, repite. “¿Te gusta mi dibujo?”, pregunta. A medida que pasan los segundos, él lleva la charla.
Sebastián libera su imaginación. Describe a los reyes de Oriente como enormes y pequeños. En su mezcla, abre grandes sus ojos, con admiración.
Detrás del niño hay una historia difícil. Su abuela es su tutora y lo trajo desde Orán para que se recupere. La mujer asegura que no tiene ningún ingreso. “Era jornalera en el campo. Abandoné mi casa. En este tiempo me sacaron las chapas y me robaron varias cosas”, se lamentó. Ambos esperan que Melchor, Gaspar y Baltasar les den una sorpresa.
Ayer en los barrios salteños mantuvieron viva la tradición. Los chicos juntaron pasto y agua para los camellos que vienen desde Oriente. Al costado del árbol de Navidad o del pesebre, pusieron sus zapatillas. Los niños que paseaban por el centro dijeron a El Tribuno que esperan desde muñecas hasta la moderna consola W
Comentá la nota