El concejal Fabián Olivera se reunió con pobladores de varios asentamientos localizados en la zona norte de la ciudad, con quienes dialogó sobre los inconvenientes que tienen para mejorar su calidad de vida y para ser reubicados en lugares formalmente permitidos por la Comuna capitalina.
El edil valoró el plan de reubicación que encara el Municipio pero exigió celeridad, al considerar que “la tierra propia no sólo es sinónimo de libertad y seguridad, sino que, en estos casos, principalmente, sirve para apuntalar los ánimos tan caídos de cientos de personas que atraviesan por todo tipo de problemas elementales”.
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Se trata de gente, en la mayoría de los casos, changarines o que encara actividades informales para llevar el alimento al hogarSe trata de gente, en la mayoría de los casos, changarines o que encara actividades informales para llevar el alimento al hogar
En los últimos días, el legislador municipal en compañía de su equipo de trabajo visitó los asentamientos ubicados en los barrios San Antonio, 20 de Junio y 15 de Junio. “Nadie ignora que se trata de gente que, ante la imposibilidad de acceder a un terreno o de alquilar una casa, debieron asentarse en forma precaria en estos lugares. Se trata de gente de trabajo, en la mayoría de los casos, changarines o que encara actividades informales para llevar el alimento al hogar”, describió.
“Con lo que obtienen, apenas si consiguen hacer frente a los gastos que demanda vivir hoy en día; pero están llenos de dignidad, por eso esperan ser reubicados y pagar por el terreno”, expuso.
“Siempre me manifesté a favor del programa de reubicación que encara la gestión del intendente capitalino, pero se hace necesario darle celeridad; debiera ser una prioridad para el jefe comunal esta situación”, consideró Olivera.
Mientras compartía un chocolate que hizo preparar para los chicos de la zona, ubicada al norte de la ciudad, el concejal recalcó la necesidad de “apresurar el trabajo municipal para estas familias que además de tantas penurias y carencias se sienten verdaderamente olvidados y se considerar los rechazados y excluidos del sistema.
Por eso digo que la reubicación, en lugares formalmente permitidos servirá para animarlos, para fortalecer un espíritu muy altivo pero que hoy está decaído por lo que les toca vivir”, reflexionó.

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