Desde la asociación de Mujeres Meretrices Argentinas -AMMAR- expresaron la necesidad de articular políticas con el gobierno municipal. En diálogo con REALPOLITIK, su titular en la ciudad de La Plata, Soledad Díaz, expresó: “Dicen que hay que sancionar al cliente. Entonces cierro las puertas del Senado, de Diputados y de tribunales con todos sus abogados, si ellos son los mayores clientes”.
Cuando hacen un allanamiento siempre enfocan a las víctimas, a nuestras compañeras. Pero a los dueños de los boliches nunca los escrachan, jamás. Entonces se arma un círculo vicioso en el que siempre hacemos esa denuncia constante en donde somos víctimas de los tres poderes, esos tres poderes son nuestros proxenetas.
El proxeneta mayor, de toda la vida, fue la policía. Pero hoy por hoy está secundado por los tres poderes
Muchos dicen que hay que sancionar al cliente. Entonces cierro las puertas del Senado, de la Cámara de Diputados y de tribunales con todos sus abogados, si ellos son los mayores clientes. No lo es el cartonero, o los trabajadores de clase media, ese es un cliente de una vez al mes. Pero el cliente habitual es justamente de los sectores que usan nuestros servicios casi todos los días y después sacan una ley en contra nuestra. Es demasiado hipócrita, porque todas las semanas vienen, se llevan su canon policial, y el juez lo sabe, el abogado lo sabe. Sabe dónde queda la comisaría, ellos saben absolutamente todo.
RP.- ¿En qué situación están con el estado municipal?
Todavía estamos esperando que el intendente nos reciba, hace once años que estamos en la ciudad, hemos enviado reiteradas solicitudes de audiencia y todavía no nos ha dado la oportunidad.
No queremos que salga una ley que diga "respeten a las trabajadoras sexuales". Lo que estamos diciendo es que las trabajadoras sexuales han demostrado que podemos trabajar para la comunidad, que podemos convivir, que podemos gestionar cosas.
El ministerio de Salud tuvo la confianza de apostar al colectivo de las Trabajadoras Sexuales y hoy por hoy hace seis años que lleva adelante un centro de salud único en Latinoamérica, en donde se pudo demostrar una cogestión ante el mundo con un sistema amigable, con estadísticas asombrosas. Desde nuestra propia decisión de participación accedimos a realizar estudios consiguiendo que la prevalencia de VIH baje del 4 por ciento del 2006 al 1.8 en este momento, lo cual no es poco trabajo.
Eso se hizo a pulmón con el sacrificio de las promotoras de AMMAR: trabajadoras sexuales que se han capacitado para ser promotoras de salud y han trabajado con sus pares, han salido a recorrer lugares a toda hora en la camioneta del ministerio. Han ido a los cabarets, a las agencias y a los distintos lugares de la provincia de Buenos Aires repartiendo preservativos y dando charlas informativas. No sólo en cuanto a la salud genital, sino abordando una situación más general. Porque hoy necesitás un psicólogo, una trabajadora social. Todo eso, lo hicimos con el centro de salud que funciona desde hace seis años.
RP.- ¿Qué es lo que se proponen como sindicato para beneficiar a las trabajadoras sexuales?
En este momento estamos bregando por tener una guardería para las compañeras, integrando al resto de la comunidad. Vimos que es una necesidad porque actualmente las guarderías locales trabajan hasta las 5.00 de la tarde, y hay muchas mujeres que trabajan pasando esas horas.
No estamos hablando sólo del trabajo sexual. Ésto también incluye a pizzerías, restaurantes, negocios. Esas personas no tienen donde dejar los niños.
Es una necesidad que se nos presenta y queremos darle respuesta, pero solas no podemos. Qué mejor que nuestro municipio interceda. No estamos diciendo que nos lo regale, sino que nos ceda en comodato un espacio en donde nosotros lo podamos bancar. No le pedimos que nos den todo servido, sólo queremos las herramientas para trabajar y poder estar mejor.
Hay esfuerzo, buena voluntad y ganas de crecer por parte de todas. También entendemos que las compañeras llegan a cierta edad, como esto de la ley que queremos aprobar. Estamos en la pelea por un proyecto de ley para que se regularice el trabajo sexual porque entendemos que la trata no es igual a trabajo sexual, ni a explotación. Lo que sí, estamos trabajando en negro.
Hay compañeras a las que ya no les da el cuerpo y necesitan los recursos para forjarse en otro oficio u otros ingresos, para que tenga que caer en la calle a cagarse de frío o en la oferta y la demanda de rebajarse tanto. Por una cuestión de autoestima y de salud.
RP.- El concejal Juan Pedro Chaves envió un proyecto de ordenanza comprometiendo al municipio a que garantice la seguridad, salubridad e higiene de las trabajadoras sexuales. ¿Él se ha entrevistado con ustedes para elevar este proyecto?
Jamás. La verdad que no estaba enterada.
Hemos tenido una reunión con la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados y ellos sí han tenido la consideración de consultarnos. Hemos trabajado con el INADI y Derechos Humanos y otras organizaciones barriales.
Nuestra fortaleza apunta a trabajar todo el día con organizaciones barriales porque son gente de base que cambia la historia. Hemos participado de encuentros educativos, jornadas culturales. De hecho, todos los años festejamos el día del Niño en la plaza de 1 y 66 con los vecinos de la zona y los jubilados de la plaza y los chicos de la facultad de Trabajo Social. Y se va abriendo la cabeza de varios.
RP.- ¿Mejoró la relación con la sociedad platense?
De un tiempo a esta parte, sí. Pero la realidad es que falta un montón. Partamos de una base de que la sociedad es bastante hipócrita, donde te dice: “Yo uso de tus servicios y después saco una ley que te perjudica”. Lamentablemente es así.
RP.- También se ha hablado en el seno del municipio de la posibilidad de que ustedes tengan un lugar adecuado, protegido, alejado de los colegios, en donde puedan ejercer su actividad, ¿qué opinás?
Primero deberíamos regularizar la actividad sexual, después sería cuestión de hablarlo. Porque ahora lo único que se lograría con esa medida sería enguetarlas, sería como separar a una población infectada para que no se junte con el resto.
El tema de las viviendas es otra necesidad y la pregunta es: ¿Abrimos un barrio privado para las trabajadoras sexuales?. Y no, porque también nos enguetamos. Tenemos que lograr la inserción para que la sociedad nos naturalice, no hacer un gueto.
Esto de la zona roja es exactamente lo mismo. Porque cuando en su momento dijeron que la zona roja era de la calle 1 y 60 hasta la diagonal 73 y la plaza, parecía un zoológico donde cada turista que viene o cada familia que tiene ganas de joder, en lugar de pasear, saca a los nenes a mirar cómo están las travestidas y todas las locas como si realmente fuera una fiesta de disfraces, y no es as
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