Soldados de Israel y Líbano se enfrentan a cañonazos: 5 muertos

Fue en la frontera entre ambos países. Las bajas son un soldado israelí, tres libaneses y un periodista. Aparentemente, el choque se produjo porque los israelíes intentaron podar un árbol más allá de la valla divisoria. La ONU pide cautela.

En los peores choques en la zona desde la guerra de 2006, tropas israelíes y libanesas libraron ayer un intenso combate fronterizo en el que murieron tres soldados de Líbano, un alto oficial israelí y un periodista, colocando en primer plano la fragilidad de la calma en la frontera en la que Israel y Hezbollah pelearon hace cuatro años.

Al parecer, la violencia estalló cuando soldados israelíes intentaron cortar un árbol junto a la valla que divide ambos países.

Tras un enfrentamiento inicial de unos cinco minutos, los cañoneos y disparos de fusiles intermitentes duraron varias horas hasta que cesaron por completo al mediar la tarde, dijeron testigos.

Una foto de AP mostró a un israelí subido en una grúa que alcanza el otro lado de la valla levantada por Israel para separar ambos países. Sin embargo, la valla no coincide con la frontera trazada por la ONU en todos los lugares, y el alto mando israelí dijo en una declaración que el árbol se encontraba en territorio israelí.

La periodista libanesa Ronith Daher, de 32 años y que se encontraba en el lugar, dijo haber visto cómo un soldado de la ONU le pedía a los israelíes no cruzar la valla y les advirtió que, de hacerlo, el ejército libanés dispararía. Pero los israelíes la cruzaron y los soldados libaneses dispararon al aire, según Daher.

Agregó que los israelíes respondieron con fuego directo contra los soldados libaneses.

Aun así el comandante israelí de la zona norte, el general de división Gadi Eizenkot, acusó a las fuerzas libanesas de dispararle a sus soldados dentro de Israel “sin provocación alguna”.

Según la expliacación israelí, en los últimos meses el movimiento fundamentalista islámico Hezbolláh intenta realizar provocaciones contra las fuerzas de frontera israelíes, aprovechando los árboles, arbustos y enredaderas que se extendieron del lado libanés, para espiar los movimientos de los soldados israelíes y para planear acciones como las que dieron comienzo a la guerra del Líbano en julio de 2006: el ataque a una patrulla israelí, la muerte de soldados o su secuestro para exigir a su cambio la liberación de prisioneros.

El área donde se produjo el ataque se encuentra en el sector este de la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (FINUL), bajo mando español. Israel afirmó que había anunciado a la FINUL la tala de árboles que debía hacerse bajo control de la fuerza de la ONU, por lo que veía el ataque de los soldados libaneses como una virtual emboscada.

La ONU pidió la “máxima moderación” y agregó que trabaja con ambas partes para restaurar la calma. El jefe del Hezbollah, Hassan Nasrallah, advirtió que sus militantes no se quedarán con los brazos cruzados “si Israel ataca al ejército libanés” nuevamente. Estados Unidos urgió a Israel y Líbano a ejercer un “máximo de contención”.

La tensión en el norte israelí se suma a los ataques con misiles desde Gaza a ciudades israelíes del viernes y a otra ofensiva con misiles disparados desde el Sinaí egipcio contra los puertos de Israel y Jordania en el Mar Rojo.

Al llegar este corresponsal a la zona de Kiriat Shmona y las aldeas agrícolas que lindan con la frontera israelí con Líbano, la preocupación se percibía claramente en la población y en sus autoridades, pero muchos trataban de ocultarlo al visitante casual pero también a sí mismos. De concretarse sus pesadillas sobre el regreso a una tercera guerra del Líbano, se arruinaría la temporada de turismo – en crecimiento en la región– y se daría marcha atrás en el proceso de reconstrucción del norte israelí, después de haber sido víctima de miles de misiles Katiushas y Grad lanzados por Hezbollah desde Líbano en la guerra del 2006.

En Kiriat Shmona, blanco preferido por los misiles del Hezbollah, el alcalde Nissim Malka habló de un “sentimiento de confusión e incertidumbre”, a raíz de la escalada militar que se vivía desde horas de la mañana en su región.

El mayor general Shimon Koren, comandante de la Policía del Distrito Norte, trató de restar importancia al incidente. “Hay tensión en el aire, pero nos atenemos a la rutina y llamamos a los habitantes de la región y a los turistas, a continuar con su vida cotidiana”, dijo.

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