Pronósticos de menor producción en EE. UU. y de problemas climáticos en la Argentina y Brasil empujan el precio. Garantía de ingreso de dólares
A diferencia de lo ocurrido hacia el 20 de septiembre, cuando lo que más pesaba era el dólar débil y el retorno de los fondos especulativos al mercado de commodities como refugio de inversiones, y se sumaban algunas alertas sobre complicaciones climáticas futuras, las razones para el nuevo repunte obedecen al último informe del Departamento de Agricultura estadounidense (Usda), del viernes pasado, que recortó la previsión de cosecha de soja (menos 2%) y maíz (menos 4%) en EE.UU. A eso se volvió a sumar la preocupación por la suerte de la campaña sojera en América del Sur.
Los analistas consideran que el fenómeno La Niña (sequía) azotará las regiones productivas de Brasil y la Argentina este verano, lo que podría achicar aun más los stocks mundiales, resentidos ya por los datos en Estados Unidos, en un contexto de una demanda que no para de crecer.
Esos temores hicieron que el contrato a noviembre de soja en Chicago cerrara el viernes con límite de subas y volviera a los u$s 417 la tonelada, tras 10 días de no superar los u$s 400. Ayer, la espiral alcista se aceleró y, luego de tocar los u$s 437 la tonelada a media rueda, la posición noviembre en Chicago terminó a u$s 423 la tonelada, con lo que marcó un nuevo máximo desde junio de 2009.
En tanto, el contrato a julio 2011, de referencia casi obligada para las operaciones locales, cerró en máximos de los últimos 16 meses, a u$s 435 la tonelada, tras haber marcado u$s 446 a media rueda.
Si bien ayer no hubo negocios en el mercado local por el feriado, el viernes el contagio de los precios externos no se hizo esperar sobre todo para las posiciones de la cosecha nueva: mayo ’11 tuvo un máximo histórico: u$s 280 la tonelada, lo que permitió que se negociaran unas 15.000 toneladas de la campaña que recién comenzó a plantarse.
La nueva disparada de precios internacionales hizo que la oleaginosa que guardan todavía los productores locales se apreciara más de u$s 730 millones desde julio a esta parte, cuando la tonelada internacional cotizaba en torno a u$s 350 la tonelada. Eso porque, hasta fines de septiembre, los sojeros tenían todavía almacenadas poco menos de 10 millones de toneladas de la última cosecha (que dejó 55 millones de toneladas), de acuerdo con las últimas estadísticas oficiales de compras de la exportación e industria.
Con el rebote, además, aunque recién se están comenzando a sembrar los primeros lotes de la campaña 2010/11 de soja, al precio de cierre de ayer, la próxima cosecha podría valer más de u$s 22.000 millones, si se llegan a producir las estimadas 52 millones de toneladas. Algunos analistas, incluso, sostienen que esa previsión puede ser superior si el clima acompaña. Otros señalan que los actuales valores récord impulsarán una ampliación del área sembrada con soja por encima de las 19,2 millones de hectáreas del ciclo previo.
Con los precios actuales, y teniendo en cuenta el grano que todavía queda por vender y la estimación de la próxima cosecha, el Fisco recaudará casi u$s 9.000 millones en concepto de retenciones, si no prosperan los proyectos opositores en el Congreso que buscan reducir desde el año próximo la actual alícuota de 35%.
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