La recomposición de las últimas lluvias no alcanzaría para recuperar lo perdido, según un informe de CREA.
“En maíces tempranos, las caídas podrían ser mayores al 60%, aunque en los tardíos se podrían obtener rendimientos cercanos a los históricos, las mismas perspectivas se extienden a otros partidos del norte de Buenos Aires”, sostuvo CREA en un comunicado.
Con una siembra que oscila entre los 16 y 18 millones de hectáreas, la soja se posiciona como la principal fuente de divisas agrícolas y de recursos fiscales provenientes del agro a través de las retenciones a la exportación.
“Cobra relevancia, entonces, saber qué puede pasar con la producción de la campaña 2011-2012, caracterizada por una fuerte escasez de lluvias a fines de 2011 y principios de 2012”, se dijo.
También se destacó que “aunque en las últimas semanas las lluvias tendieron a normalizarse, no está claro en qué medida permitieron revertir los fuertes efectos negativos anteriores”.
Con modelos de simulación que son programas de computación que imitan de manera muy detallada el crecimiento y desarrollo de los cultivos, es posible cuantificar de manera objetiva el efecto de la sequía, experimentada en la presente campaña.
El Proyecto Clima de CREA en conjunto con el Servicio Meteorológico Nacional lleva a cabo un “Pronóstico de cosecha” basado en la corrida de modelos de cultivos con información climática histórica y real.
Al inicio de campaña, usando información histórica, se simulan los rindes (en este caso de soja) y a medida que avanza el ciclo del cultivo, esas simulaciones se van ajustando con la información climática real.
El último pronóstico se realizó el 20 de febrero, con gran parte del ciclo de la soja de primera cumplido.
Los rindes de soja de primera pronosticados en distintas fechas de la campaña 2011-2012, en un ambiente productivo típico de la zona de Junín, fueron de 3.545 kilos por hectárea, mientras que al 20 de febrero último, fue de 2.523 kilos.
Para una soja de primera en un buen lote de Junín, sembrado en fecha adecuada y con una recarga inicial de agua del 80%, el efecto de la sequía fue importante y la recomposición de las últimas lluvias no alcanzaría para recuperar lo perdido y la merma del rendimiento esperado será del 30 por ciento.
Maíz
Para el cultivo de maíz temprano (sembrado a mediados de septiembre, el planteo más frecuente en la zona núcleo) el efecto de la sequía fue mucho más dramático.
De más de 10.000 kilos por hectárea que puede esperarse en una campaña normal en Junín, este año, en los mejores lotes se estarían obteniendo poco más de 4.500 kilos por hectárea, es decir, 56% menos.
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