El miembro del máximo estamento judicial de Río Negro no considera su alejamiento porque aún tiene objetivos que cumplir. Su colega Luis Lutz ya renunció y Alberto Balladini se prepararía para hacerlo.
Expresó que el STJ “está en proceso de renovación” por la ida de Lutz y destacó la necesidad de que “lo que hagamos, lo hagamos con inteligencia, con tiempo, con cuidado, para hacerlo de la mejor manera posible y que haya mejores candidatos, porque es una tarea muy exigente”.
Enfatizó que “en todo esto hay que poner el ojo sobre todo lo que tiene que ver con una idoneidad. Una idoneidad que no es solamente jurídica o técnica, sino que comprende también toda la trayectoria profesional y de personalidad. El que no tenga 14 ó 15 horas al día para trabajar en esto mejor que no se presente, porque la profesión se lo exige”. Agregó que “nosotros en lo único que nos complacemos es en esperar la mejor respuesta y en que sea la mejor elección posible”.
Sodero Nievas participó ayer de las Terceras Jornadas Patagónicas de Psicología Forense, que concluirán hoy en instalaciones del Rotary Club, en San Martín 568.
Conjugar valores
Consultado sobre la posibilidad de un alejamiento suyo del STJ, indicó que “tenemos que conjugar dos valores: el valor político-institucional del poder al cual uno representa y en el cual uno trabaja, y el otro, es el interés político que se genera cada vez que existen estos cambios de gobierno. En este caso, es más significativo porque son más de 20 y pico de años de continuidad de un signo político”.
De todos modos, el magistrado subrayó que “yo no estoy en una situación que me apremie la circunstancia política y electoral y de ningún tipo. Y estoy siempre a disposición de lo que sea más conveniente al interés general. De forma tal que puedo hacer valer mis derechos previsionales de un día para otro, o puedo esperar y quedarme un tiempo más”.
Indicó que “si personalmente me preguntan qué me gustaría hacer, diría que me gustaría completar el ciclo de reformas de Río Negro, cambiando el eje de la discusión penal y del sistema procesal penal que fue el que todavía no pudimos completar en diez años y el que demanda la sociedad a gritos. Esto es una exigencia no solo de Cipolletti sino de toda la provincia”.
A este respecto, señaló que “ahí nos hemos quedado a mitad de camino porque si bien la reforma del 2004 fue muy buena, en orden al criterio de oportunidad, juicio abreviado y todas las alternativas que generamos, fue muy buena ahí para salir de ese embotellamiento y de esa etapa que teníamos crítica dentro de todas las Cámaras del Crimen de la provincia”.
Agregó que “ahora, alivianados ya de recursos, de causas y de juicios y llegados a un nivel de normalidad, lo esperable es que la magistratura se involucre en esta tercera etapa, que sería la etapa definitiva”.
Reconsultado sobre si consideraría en lo personal e inmediato un eventual salida del STJ, señaló que “no es que lo considero o no lo considero. Considero que es más importante consensuar qué políticas para el Poder Judicial, como políticas de Estado, deberían tomarse para la próxima década o los próximos 8 años del próximo gobierno. Eso es lo que hay que debatir. Nunca hubo un debate completo sobre el Poder Judicial o sobre Justicia y poder, o sobre Estado y Poder, o sobre Poder Judicial y sociedad, etc. Sobre esto nunca ha habido un debate completo porque siempre se trabajó sobre reformas parciales”.
Momento del debate
Sodero Nievas enfatizó que en el máximo estamento judicial de la provincia “hay que seguir trabajando en muchos rubros que están insinuados o apenas comenzados pero que todavía no tienen un nivel de consenso como para decir hacia allí vamos. Seguramente, esta es la gran oportunidad y este es el momento del debate. Y no solamente debatir sobre la entidad, calidad, idoneidad de los jueces del STJ sino también sobre el programa de estado de justicia para una sociedad del 2010 al 2020”.
Enfatizó que tiene aun “objetivos para cumplir y cuestiones que aportar. Esto tiene dos vértices. El estudio, la vocación académica-docente, y el trabajo. Si se puede conciliar esas cosas estás en la mejor situación posible. No interesa el gobierno que venga, ni el signo político. El beneficiario final es el justiciable, que es el ciudadano de a pie, es el hombre común que espera una mejor justicia todos los días. Y hacia eso tenemos que aportar”.
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