Miguel Lorente contestó a varias empresas antes de la campaña de 2005, pero la operación se frustró
MADRID.- El empresario español Miguel Angel Lorente admitió ayer la veracidad de los miles de correos electrónicos que recuperó la justicia argentina de las computadoras de su socio Manuel Vázquez, el lobbista y asesor del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, que dan cuenta de múltiples negocios y operaciones polémicas entre Estados.
En contraste con Vázquez, Lorente aceptó hablar con La Nacion para dar su versión sobre los proyectos en los que participó. Dijo que si hubo corrupción ocurrió en Buenos Aires y que él participó en las tratativas para recaudar fondos para la campaña, aunque juró que no se llegaron a concretar los pagos. Quizá, dijo, porque el dinero lo querían para otros fines, no para las elecciones.
Sin perder jamás la calma ni levantar la voz, Lorente planteó que la venta de material ferroviario desde España a la Argentina fue "lícita" y que se concretó por valores "inferiores a los de mercado". Destacó, además, que no se trataba de "chatarra", por lo que "el acto de corrupción", si lo hubo, ocurrió cuando el material llegó a Buenos Aires y se repartió entre las empresas concesionarias, en connivencia con los sindicatos, "esos que andan a los tiros".
Lorente hizo contactos para recaudar fondos para la campaña kirchnerista con las principales empresas españolas con inversiones en la Argentina. Pero sostuvo que ninguna de ellas llegó a desembolsar "un euro" porque faltó que el entonces presidente Néstor Kirchner les enviara un pedido formal y por escrito de dinero, "como se hace en los países democráticos, como en Estados Unidos, España o Inglaterra".
"La posición que teníamos era tan sencilla como esto: todo lo que se pide oficialmente y se tramita legalmente se puede hacer; lo que no, no. Punto", argumentó, respecto del financiamiento de la campaña electoral de 2005. "Por eso es que no se envió ni un euro [a la Argentina]. Probablemente, las personas que lo pedían, pues no lo pedían exactamente para eso. Vete a saber para qué lo pedían."
Sin embargo, Lorente defendió su trabajo y las respuestas que recibió de las empresas españolas, que, según él, se mostraron reticentes a aportar a la campaña por canales informales. "Nadie puso ni un solo peso", insistió. Algo que señaló que era su posición oficial: "Así como usted me graba, yo también estoy grabando nuestra conversación; para que quede claro".
-¿Quién les pidió a ustedes que trabajaran, al menos extraoficialmente? ¿Sólo Jaime?
-[Con tono irónico.] ¡Usted tiene los mails y los ha publicado! ¿Qué le voy a decir? Nosotros lo que dijimos fue "Primero, quiero que la secretaria del señor que lo pide envíe una copia. Segundo, que esa copia la tenga yo. Y en el momento en que esa copia la tenga yo y me den una cita [en la empresa], estaré dispuesto a acompañar a quien sea".
-¿Usted afirma que las empresas españolas, al final, no aportaron a la campaña kirchnerista?
-Así es, como el gobierno argentino no quiso en su momento pedir a las empresas españolas oficialmente [remarcando la palabra] que es como se hace, pues no se recaudó nada. No se llegó a pedir porque el partido peronista no se animó a hacerlo como lo hacen, oficialmente, los partidos norteamericanos o los españoles.
-¿Cómo lo explica?
-Porque nadie lo puso por escrito y nadie vino hasta aquí a pedir nada, entre otras cosas porque supongo que no lo querrían para las elecciones. No sé para qué lo querrían. Y si usted encuentra un solo mail en el que yo diga que se cobró un solo peso, que se haya pedido a las empresas españolas o que se haya enviado a la Argentina, yo soy un mentiroso y un corrupto.
El centro del interés de Lorente al dialogar con La Nacion, sin embargo, no fue su rol en el financiamiento de la campaña electoral de 2005, sino defender su actuación en la venta de material ferroviario que se concretó en un acuerdo entre los gobiernos de la Argentina y de España.
"Yo tengo mi honorabilidad y esa operación fue absolutamente legal, sin nada censurable -dijo-, a tal punto que fui yo quien se quejó de la posibilidad de pagar comisiones políticas. Fue una operación blanca, en la que yo tributé a Hacienda de mis ingresos. Cada uno tiene su honrada manera de ganarse la vida y ésta es la mía."
El socio de Vázquez criticó a la prensa argentina y, en particular, a La Nacion, por su cobertura de aquella operación. "Ustedes picaron el anzuelo y ustedes están contribuyendo a los corruptos que dijeron desde un principio que todo esto era chatarra. Lo decían los sindicatos, algunos de los cuales han estado a los tiros últimamente", afirmó.
-¿Quiénes son los corruptos?
-Yo me fijaría en qué ha pasado con los trenes en el momento en que llegaron a la Argentina. Allí es donde está el negocio. Y, curiosamente, allí se dice que es chatarra. Si ha habido en ese negocio una corrupción, es que ha llegado material desde España a un bajísimo precio, casi regalado, y que el negocio allá era enorme.
-¿Puede ser más preciso?
-El negociado estaba en los trenes. Y ustedes, la prensa, ha hecho el caldo gordo para que los corruptos se hayan hecho de ese material, que se ha repartido entre los concesionarios. El negocio, señor, estaba ahí. Estaba en los trenes. Ese negocio lo hicieron los corruptos argentinos. No puedo entender que la prensa argentina no se dé cuenta de que no había comisiones ilegales aquí ni de que el negocio estaba en cuanto llegaron allí los trenes, porque los concesionarios son privados y ganaba más el que se llevaba esos trenes.


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