Seiscientas familias productoras de Colonia Nueva Esperanza son testigos directos de plantaciones que se secan y animales que no pueden abastecer. Dificultades que deben afrontar desde hace años.
Uno de los productores muestra unas papas que no alcanzaron a crecer.
Aseguran que los 2 mil litros de agua provistos día por medio por el municipio para consumo personal y para los animales no les alcanzan.
Neuquén > Permanecer y sobrevivir en horas del mediodía en la Meseta a los casi 40 grados de temperatura que se registró ayer, es toda una osadía a la que los productores de la Colonia Nueva Esperanza se han acostumbrado en estos últimos años.
Es un desafío que deben afrontar diariamente los vecinos que se ven afectados por la escasez de agua sobre todo para que las plantaciones no se les sequen y los animales puedan abastecerse.
Día por medio un camión recorre cada una de las tierras de las 600 familias de Colonia Nueva Esperanza para proveerle de 2 mil litros de agua para ellos y los animales. En tanto, desde una manguera reciben el agua de riego que les suministra la empresa Pluspetrol.
Clara junto a su esposo Hipólito Alegre tienen más de cien gallinas ponedoras, y otros tantos pavos, patos, gansos, conejos y lechones. En el centro del patio un charco de agua es el regocijo de los gansos hasta que se guarecen bajo la sombra de una camioneta.
“El agua de riego supuestamente viene cada dos días, pero hemos estado más de dos semanas sin agua, las hortalizas no lo resisten y para cuando se retoma el riego, ya es tarde. Así hemos perdido papas, cebollas, zanahoria, hasta un árbol que nos daba sombra”, sostuvo Hipólito mientras escarba la tierra desde donde saca unas papas diminutas que no alcanzaron a crecer.
No hay mucha arboleda en la zona y en épocas de calor y sequía, como la actual, se convierte en un lugar apreciado tanto por las personas como por los animales.
“Se me secaron las habas, las zanahorias y las papas, estaban tan lindas... Anoche (por el martes) nos quedamos hasta tarde para aprovechar lo que venía de riego pero definitivamente no alcanza y recién hasta el viernes no tendremos agua. En este tiempo tan caluroso no alcanza”, aseguró Clara señalando la huerta.
Abandonados
Guillermo Ríos es otro de los vecinos que logró hacer luego de 15 años en el barrio un verdadero vergel frente a su casa donde se resguarda bajo la vid y los frondosos árboles.
“No me quejo porque tengo una pileta y envases para almacenar el agua que me trae el camión. Algunos se quejan pero no tienen pileta siendo que el material nos dio la Municipalidad en su momento para hacerlo. No sé qué hicieron, lo habrán vendido. Muchos se quejan pero quieren que les regalen todo”, describió Ríos.
Indicó que algunos vecinos no cuentan con suficiente cantidad de tanques, desperdiciando de esa manera gran parte de los 2 mil litros de agua que reparten desde la comuna.
“Igual para la huerta no alcanza, regamos las plantas del jardín y le damos a los animales. Falta el agua de red. Este barrio estuvo abandonado en estos últimos años", precisó Guillermo.
El productor sostuvo que en el año 2010 "nos prometieron que nos iban a poner la red de agua potable pero no fue así. Esperemos que ahora cumplan y nos den el agua”, manifestó.
Para Clara, a pesar de contar con tanques y piletas, el suministro de agua es insuficiente dada la cantidad de animales que tienen.
“La Municipalidad nos exige que sembremos y que produzcamos pero de nada sirve si no tenemos agua para sostenerlo. A mí me encanta la huerta y me da lástima ver que todo el esfuerzo que uno pone se desvanece cuando se secan las plantaciones porque el agua no alcanza”, se lamentó.
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