‘Los sobrevivientes del Titanic contaban que jamás habían visto una noche tan azul como esa’

El músico saladillense Mauro Lázzaro fue el ganador del primer concurso franco argentino de música sinfónica. Lázaro desde muy chico tuvo una inclinación hacia la música participando de diversos grupos. El evento fue organizado por la orquesta Opal Sinfonetta de Francia donde participó con su composición ‘La eterna noche azul’ inspirada en los 100 años del Titanic. “Esto para mí era una utopía y hoy es una realidad”, expresó el joven en los estudios de Radio LVA.
Lázzaro aseguró que conoció la música gracias a Mozart y se empezó a interesar pero la realidad que cuando se decidió dedicarse a este arte lo más común fue agarrar una guitarra porque en Saladillo no había referentes de ese tipo de música. “Pero poco a poco fui enderezando el barco para lo que quería, cosa que me fue bastante difícil porque no es fácil pegar giros tan bruscos en estos momentos de la vida pero gracias a un montón de gente que me fue animando y a una amiga que me consiguió este concurso me animé y me encerré a terminar la obra. Lo del premio es como una frutilla muy grande”, dijo entre risas.

La obra se llama ‘La eterna noche azul” y fue inspirada en los 100 años del Titanic. La pauta que habían propuesto los organizadores del concurso era la rítmica del S.O.S en el código Morse, motivo por lo que el joven músico leyó todo lo que pudo sobre esa leyenda donde los sobrevivientes contaban que jamás habían visto una noche tan azul como esa.

Por otro lado el músico recalcó que hay mucha gente que está peleando para que la música deje de clasificarse en ‘de elite o no elite’ y uno de ellos es el argentino Daniel Barenboim quien hace conciertos en la vía pública tratando de llevar la música clásica a todos. “Se le dice de elite porque es muy difícil de componer y de ejecutar y hay un montón de cosas técnicas que tenés que tener en cuenta en ese momento y es muy difícil tocar esos instrumentos como por ejemplo aprender a tocar bien un chelo te lleva unos siete años. El canto lírico lleva varios años poder cantar determinadas notas que están en algunas óperas’, señaló.

Pero la idea es que la gente pueda llegar a entender y disfrutar de esta música porque no tiene letra. Es solo cerrar los ojos y tratar de entender que quiso decir el compositor cuando escribió el tema. “Ahora estoy componiendo algunas obras bastante fáciles como para acercar a los músicos principiantes para que tengan obras para poder tocar. Cuando tuve la oportunidad de estar en Viena me di cuenta que los músicos brotan cosa que no pasa en otros lugares”, dijo.

Lázzaro comentó que para poder componer hay que tener conocimientos en instrumentos. Cuando él estudió tuvo que hacer muchas prácticas con distintos instrumentos aunque jamás llegó a tocar bien cada uno pero al menos tuvo que entender que hace un contrabajo, que hace un chelo, que hace una viola, que hace un violín como así también los vientos.

“Yo tengo una persona que para mí es valiosísima que se llama Patricio Villarejo y es un chelista impresionante y cuando termino las cosas se las doy a él porque tiene otra escucha y le da otra objetividad a la obra porque no está tan enamorado como yo. Es como cuando uno habla de un hijo”, sostuvo Lázzaro.

Para esta obra usó las cinco cuerdas que son contrabajo, chelo, viola, violín 1 y violín 2, las cuatro maderas que son fagot, clarinete, oboe flauta y los cuatro bracets, cornos, trompetas, trombones y tubas además de instrumentos de percusión como timbales por ejemplo. La orquesta puede ser de 106 o 96 músicos.

El 20 de junio Lázzaro viajará a Francia hasta el 6 de julio para hacer tres presentaciones de las cuales una se realizará al aire libre y será grabada y las otras dos se harán en dos teatros. “El año que viene tengo tres meses en Francia con estrenos programados.”, informó.

El 14 de julio se hará un show en el Teatro de Saladillo donde se presentarán ocho músicos de la Sinfónica nacional lo que será un lujo para todos.

Comentá la nota