El sobreempleo alcanza a 40 mil neuquinos

El sobreempleo alcanza a 40 mil neuquinos
Según la Encuesta Permanente de Hogares, alrededor de 40 mil habitantes de la capital neuquina trabajan más de 45 horas semanales. De ellos, más de 6.500 tienen dos empleos y el resto busca ampliar sus ingresos a través de las horas extras o la extensión de las jornadas laborales. Entre afrontar el costo de vida y mantener el status social. Comercio, petróleo y construcción entre los sectores más afectados. Los jóvenes entre 15 y 20, con empleos precarios y no calificados, son los más perjudicados.
Cerca de 40 mil neuquinos trabajan más de 9 horas por día hábil. El fenómeno se conoce como sobreocupación e incluye a todos aquellos asalariados que realizan más de 45 horas semanales de tareas laborales, ya sea como cuentapropistas, empresarios o bajo relación de dependencia, desde empleos de baja calificación a jerárquicos.

Se trata de un camino para sostener el nivel de vida o el status social a partir de la sobrecarga laboral, en algunos casos superando el plazo máximo permitido por ley que es de 48 horas semanales. De los 40 mil, sólo 6.500 tienen más de un empleo. El resto realiza horas extras o amplía su jornada para engrosar su ingreso a fin de mes.

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, el 37% de la población ocupada del conglomerado Neuquén-Plottier ingresa en la categoría de sobreocupado. El porcentaje es dos puntos mayor a la media nacional y se ubica por encima de otras provincias.

Esclavos de su empresa

Los microdatos de la EPH permiten a su vez caracterizar a los sobreocupados neuquinos. La gran mayoría de ellos son trabajadores en relación de dependencia. Se trata de más de 28 mil personas (70% del total) que se desempeñan en diversos rubros. Le siguen los cuentapropistas (28%) y los “patrones” (menos del 2%). Sin embargo, estos últimos son los más afectados en relación a su propio universo: un 72% del total de patrones se declara sobreocupado. Entran en esta categoría los pequeños empresarios neuquinos que, con poca estructura, deben afrontar ellos mismos buena parte de las tareas diarias.

En el caso de los obreros y cuentapropistas, la relación es otra: sólo uno de cada tres cae dentro de la categoría de sobreocupado. De los trabajadores en relación de dependencia, casi el 50% de los sobreocupados son del sector hidrocarburos, construcción y comercio en general. Para ahorrar cargas laborales, los empleadores prefieren pagar horas extra antes que tomar un trabajador nuevo.

Para los cuentapropistas, la relación proporcional entre las horas de trabajo y las ganancias es más evidente que en otros segmentos. Muchos de ellos siguen trabajando en sus hogares una vez finalizada la jornada para lograr mejores ingresos.

Sobreocupadas anónimas

Más allá de las características ocupacionales, esta práctica afecta mucho más a los varones que a las mujeres. Casi la mitad de los trabajadores hombres (el 47%) dedica más de 45 horas semanales a su empleo. El porcentaje es incluso mayor al de aquellos que sólo tienen un trabajo de 8 horas diarias, denominados por INDEC como “ocupados plenos”, que alcanza el 45%. En el caso de las trabajadoras, la relación es inversa: sólo el 22% de ellas integra la categoría de sobreocupación, mientras que el 67% lo hace en la de ocupación plena.

Claro que, por una cuestión cultural, las mujeres siguen siendo las más afectadas a las tareas del hogar, no consideradas por ninguna estadística laboral, y a menudo caen en una suerte de “sobreocupación anónima”.

Juventud precaria

El 36% de los sobreocupados neuquinos tiene entre 30 y 39 años. Casi todos llevan más de 10 años en el mercado laboral y buena parte de ellos con el mismo empleo principal. De todas formas, el fenómeno se da de forma pareja en todas las edades y afecta incluso a empleados con varios años de antigüedad en funciones. Unos 3.200 jóvenes de entre 20 y 24 años, por ejemplo, trabajan más de 45 horas semanales. Una cifra similar se da en el caso de los trabajadores de entre 50 y 54 años.

Sin embargo, si se realiza un análisis al interior de cada segmento de edad, los datos encienden una luz roja: el 53% los jóvenes de entre 15 y 20 años trabaja más de 45 horas diarias, un porcentaje que no vuelve a repetirse en ninguna de las franjas etarias. El 70% de esos jóvenes se desempeña como mano de obra no calificada. La mitad está en negro.

Calificación

La necesidad de trabajar más de nueve horas por día para soportar el costo de vida o mantener un status no parece tener relación directa con el nivel educativo, aunque el fenómeno afecta menos a los profesionales universitarios. Más de cinco mil neuquinos con título de grado son sobreocupados, pero sólo ocupan el 14% del total. El resto se dividen entre aquellos que no finalizaron los estudios universitarios; 12%, los que finalizaron el secundario; 31%, los que no lo finalizaron: 22%, los que terminaron la primaria; 17% y los que no la terminaron: 4% 2

Necesidad y status

“Tras el fenómeno de la sobreocupación existe una necesidad (real o por status) de tener un mayor ingreso”, afirmó el economista de la UNCo Humberto Zambón. El especialista detalló que, además de los obreros que trabajan más de 9 horas diarias para afrontar el alto costo de vida neuquino, existen “asalariados de altos ingresos que caen en la sobreocupación por las exigencias laborales o por la competitividad existente”.

Más allá de los temas estrictamente económicos, existen componentes culturales de este fenómeno. “Así como la ludopatía implica una dependencia al juego, existe una dependencia a menudo patológica del trabajo”, señaló Zambón. Son los llamados “Workaholic”. También existe en la región un equivalente a la fiebre del oro californiana: la migración a Neuquén en busca de un empleo mejor, que permita ahorrar para luego retornar al lugar de origen. “Esto pocas veces se realiza, pero genera una cultura por el trabajo que podría conducir a la sobreocupación”, completó el economista.

¿Sobreempleo o explotación?

Una de las discusiones más encendidas en la Organización Internacional del Trabajo incluye el tema de la reducción de las jornadas laborales. La cuenta en sencilla: a menos horas de trabajo, más trabajadores se necesitan.

En Argentina, en tanto, aún siguen vigentes muchas de las leyes del paquete de flexibilización laboral aprobado durante el menemismo. Este marco legal permitió extender el tiempo de labor diario mediante mecanismos de bonificaciones, algo desaconsejado por la OIT. Desde 2003 a esta parte, muchas empresas duplicaron o triplicaron su producción, pero no ocurrió lo mismo con su planta de empleo. Esto se hizo más evidente en los últimos años cuando, luego del boom que comenzó en 2003, se frenó la creación de nuevos puestos de trabajo. En 2003, el 28,9% de los argentinos era sobreocupado. Hoy, esa cifra es siete puntos porcentuales más alta.

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