“O se corrige el subsidio para que el producto tenga un valor más acorde y se regularice el consumo o se aumentan los volúmenes de gas que se entregan”, analizaron desde una de las distribuidoras y aseguraron que en San Nicolás no hay especulación en la venta de garrafas.
“Hay producto pero no alcanza a cubrir la gran demanda que hay, motivada por dos factores: a raíz del precio subsidiado hay más consumo y el pico de frío no alcanza a satisfacer los pedidos. A esto, se suma que el incremento de necesidades parece estar afectado por la psicosis que genera la faltante. La gente quiere asegurarse la garrafa, y quien tiene, hace igual reservas. Esto provoca un cuello de botella aún mayor. Nos llega un promedio de 600 ó 700 garrafas diarias pero hay una demanda de 2.000 ó 2.500”, indicó una de las fuentes.
Necesidad de cambio
Los distribuidores de gas, por lo general trabajan estos días sin stock determinado: a medida que reciben, entregan. Aseguran que todos los inviernos se repite el panorama de escasez con una estructura que no varía.
“Con el subsidio, las empresas aseguran una determinada cantidad de producto. El precio subsidiado -por dos años- provocó un aumento en el consumo, que no se refleja en un aumento en la producción. Se entrega gas envasado, siempre la misma cantidad de producto al mismo precio. Al crecer el consumo, no se cubre con mayor producción o fraccionamiento. Si esto no se revisa o cambia, el año que viene será aún más grave. En verano este problema no se va a notar. Si el gas tuviera un precio lógico en función de la inflación y el costo de flete, seguramente también habría demanda en invierno pero no de este volumen, porque acá se nota mucha migración de clientes de otros productos que pasaron al gas. Es el caso de quienes consumían leña, kerosene o tubos”, marcó uno de los distribuidores.
Aclaraciones y análisis
Una garrafa de 10 kilos vale hoy en todo el país 16 pesos, más el costo del traslado. “Hoy que hay desabastecimiento, cambian las bocas de entrega según el día. En San Nicolás, no hay maniobras ni especulación con las ventas. Los que vendemos el producto, lo que más queremos es vender, no guardar nada. Trabajamos 10 meses en los que la actividad no es propicia como en este momento. Pero hemos llegado al punto de que ciertas personas exhiban un arma para llevarse una garrafa o a recibir amenazas. Por otro lado, la garrafa social no existe más -aunque los medios sigan usando la denominación-, terminó en 2008. La escasez mermará o desaparecerá, cuando cambie el clima”, aclararon.
“O se corrige el subsidio para que el producto tenga un valor más acorde y se regularice el consumo o se aumentan los volúmenes de gas que se entregan”, analizaron desde una de las distribuidoras.
Las plantas de gas no producen los feriados ni fines de semana, aunque la gente consume permanentemente. Hoy las demoras para recibir garrafas, son de al menos de tres días.
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