En medio de la aprobación del pliego de Nora de Lucia que Scioli agradeció en público a su vicegobernador por la fugaz aprobación, se coló, sobre tablas, un proyecto impulsado por el mandatario provincial que dormía en el Cuerpo hace ya unos cuantos meses: el reescalafonamiento para unos 13 mil efectivos policiales.
El reescalafonamiento aprobado permite una “suba salarial automática de hasta el 85% para los policías·, que antes del año 2009 tenían el cargo de Principal y Suboficial Mayor, pero que con los cambios en la estructura que dispuso Stornelli, se convirtieron en Tenientes y Tenientes Primeros del subescalafón.
En números, la norma sancionada hoy por el Senado mejora el haber de unos 13 mil uniformados en una cifra promedio de $3.000 mensuales. O sea: incrementa la necesidad de conseguir financiamiento por casi 40 millones de pesos mensuales.
De todas formas la cuenta no es tan lineal, ni afecta de manera directa –en un todo- al Ejecutivo que deberá hacer frente sólo a una parte menor de ese total que corresponde a los policías activos que se benefician por el reescalafonamiento. Pero impactará, colateral, en una de las fuentes de financiamiento de la Provincia: la Caja de Jubilados de la Policía bonaerense.
De ahí que el Ejecutivo pisaba la sanción de la norma, aunque había sido impulsada por esta misma administración a principios de año, cuando los cálculos oficiales del Presupuesto elaborado por el ex Ministro de Economía, Alejandro Arlía, aún no anticipaban síntomas de la imprevisión que evidenció después.
La sanción de la norma dibujó un escenario poco imaginable para la impronta que sobrevuela cada acción del Senado desde diciembre pasado: la Policía aplaudiendo al mariottismo, que movilizó el expediente dormido desde su aprobación en Diputados. Su aprobación luego de licenciada Nora de Lucía, conlleva otro mensaje implícito de la intencionalidad política que algunos conocedores del comportamiento parlamentario interpretaron tras su sanción: la ahora Directora General de Cultura y Educación bonaerense era quien, a pedido del Ejecutivo, frenaba la coronación del tratamiento parlamentario de ese proyecto. Ida la dama, la compuerta que impedía su llegada al recinto se abrió para la mayoría mariottista dentro del Senado.
Embretado, Scioli quedó ahora en al encrucijada de no tener más que promulgar una norma que él mismo impulsó en Legislatura para corregir un acto de gestión de un ex ministro suyo.
Envalentonados, uno de los beneficiados por la suba salarial que seguía la sesión desde los palcos, manifestó públicamente su agradecimiento a Gabriel Mariotto, con una particular confusión: “Gracias, Gobernador”, le gritó al titular del Senado.



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