Se augura un final abierto. Barletta sabe que será muy difícil que Binner no encabece la lista del FAP, con la UCR adentro o afuera y que él podría ir en el segundo lugar, lo cual parece lógico por el resultado de la última elección.
Barletta sabe que sera muy difícil que Binner no encabece la lista del FAP, con la UCR adentro o fuera y que él podría ir en el segundo lugar, lo cual parece lógico. Pero por tratarse de un comicio nacional debe tenerse en cuenta que no hubo alianza, como cuando se disputa en la provincia. Mas aun, demandará una definición política de la Convención del radicalismo y eso augura un final abierto.
"Se imagina bien", contestó Barletta si imaginaba una lista con él mismo y Binner. "Eso de ninguna manera", dijo en cambio ante la pregunta de una boleta con su nombre y el de Miguel Del Sel.
Binner lo único que ha adelantado es que será candidato. Y sabe que encabezara una lista en la podrá haber radicales y representantes de otras fuerzas. Para las elecciones del año pasado, el "límite Macri" fue marcado por el exgobernador. Se supone que esa frontera no se ha modificado ni se modificará. Por tanto, serán los radicales los que deban definir sus alianzas y algunos no se incomodan en sus charlas con el PRO, no sólo en la ciudad de Buenos Aires.
El Midachi candidato aparece atractivo en un escenario de voto no polarizado. Ni los peronistas más optimistas imaginan que habrá un escenario de "kirchnerismo vs. antikirchnerismo". No en Santa Fe, y eso complica la estrategia de un partido sin una conducción que interprete la amplia gama peronista santafesina. Y para más, Agustín Rossi -que sería el candidato natural- no tiene apoyo unánime en el territorio ni en la Casa Rosada, donde ya se especula en algunos despachos con Alejandro Ramos encabezando la nómina el año que viene.
En rigor, la decisión se va a tomar en un solo despacho, el de Cristina de Kirchner, como ocurrió en la pasada elección. Rossi sacó el 10 por ciento cuando fue electo la última vez, y entró tercero en la de gobernador. Es por eso que más allá de ser un exitoso presidente de bloque, no termina de convencer como candidato. A su favor está el hecho de que no sería una buena señal hacia dentro del kirchnerismo no sostener a una figura tan jugada desde el inicio del proyecto.
Este es el panorama en el último tramo de 2012. Pasado el verano, sobrevendrá una discusión que ya se insinúa: la re-reelección. Un hecho político que al final de cuentas reflejará la voluntad popular. Pero hasta tanto se dirima, pondrá a prueba las convicciones políticas de los diferentes actores y permitirá ver hasta qué punto la construcción no se subordina a una coyuntura que haga perder de vista quién es quién en esta historia.









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