MADRID.- Con la misma ropa que llevaba el 20 de octubre pasado, fecha en la que pasó a la historia, por lo menos en Libia, Omran Yuma Shaban presenta una pistola de oro, una bota y una gorra militar como pruebas irrefutables de su relato. Es el hombre que dice haber capturado a Muammar Khadafy, el líder libio que horas después fue asesinado en circunstancias aún no esclarecidas.
"Recibimos información de que un convoy de 50 vehículos se estaba desplazando desde el barrio 2 de Sirte. Sabíamos que Mutassim, el hijo de Khadafy, estaba en la ciudad porque mucha gente lo había visto y, al mismo tiempo, supimos que la OTAN atacaba a esa hora la caravana", contó Shaban al diario El País.
El bombardeo paralizó el avance del convoy y causó más de 50 muertos. A pocos metros, estaban los desagües que cruzan una ruta de seis carriles de los que emergió el líder libio.
"En un extremo de las tuberías, uno de los 15 soldados refugiados allí levantaba la bandera blanca, pero al otro lado de la ruta, a sólo 20 metros, los khadafistas seguían disparando. «¡Nuestro líder está aquí!», gritó de repente el soldado dispuesto a rendirse. Pero no imaginábamos ni por un momento que ese líder era Khadafy", continuó Shaban, que en ese momento estaba en la parte posterior de una camioneta.
Salem Bakir, un comerciante de 28 años que acompañaba a Shaban, fue el primer rebelde en ver al rais salir de la alcantarilla. "Lo vi a dos metros. Me quedé conmocionado y paralizado. «¡Aquí está Khadafy!, ¡Aquí está Khadafy!», grité, y le dije que soltara su arma tres veces, pero no lo hizo. El me dijo: «¿Qué pasa?, ¿qué pasa?»."
Pero fue Shaban, un estudiante de ingeniería eléctrica de 21 años de Misurata, el que pasó a la acción. "Vi que del otro lado de la alcantarilla los militares dejaban fusiles en el suelo, pero aún los tenían en las manos y podían disparar. Me dio miedo. Entonces me abalancé sobre Khadafy y le quité una de las pistolas, la que no es de oro", continuó Shaban su relato a El País.
Luego, el líder libio cayó al piso y comenzaron a llegar más refuerzos rebeldes. "Cuando lo vi gateando, pensé: «¿Cómo el rey de reyes podía estar ahí como una rata?» Esa imagen me acompañará todas las noches de mi vida cuando me vaya a dormir. Después recogí su bota y su gorra."
No se sabe con precisión cuándo ni quién fue el verdugo que le dio los balazos en la cabeza y en el abdomen a Khadafy, cuyo cadáver fue expuesto al día siguiente en Misurata.
Agencias EFE y AP .
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