Por Osvaldo PepeEn su autobiografía “Vivir para contarla”, Gabriel García Márquez dice que la vida no es como fue, sino como uno la recuerda . ¿Recordará la historia en el tercer Centenario la Argentina de estos días, con la Patria derramada sobre las calles, en un desfile de muchedumbres felices por su sentimiento y sus orígenes, o posará más su mirada en una clase dirigente empecinada en el cruce de querellas y en la ramplonería de las chicanas y los desplantes?
Las usinas intelectuales del kirchnerismo, además, insisten con su larvada apología del conflicto en documentos incomprensibles para el hombre común, en los que ironizan sobre el diálogo y el consenso , como si éstos fueran sólo reglas de urbanismo y buenos modales y no las bases de toda convivencia y alternancia política. Entienden al conflicto como la única vía para las transformaciones sociales. Se anclaron en el Perón del 50 y se perdieron la evolución de su sabiduría política, expresada en el Modelo Argentino de 1974, su mensaje póstumo. Los “dos Perón” consiguieron lo que nadie en la Argentina: que el ingreso nacional quedara 50% en manos de los asalariados.
Un Perón fue odiado por buena parte del país y el otro murió llorado por todos los argentinos y honrado por la Nación . Acaso los Kirchner jamás perciban el sentido político de la diferencia.

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