Sobre batallas y enemigos

En la noche del domingo 23, Gustavo Arnaldo Pulti señalaba: “La batalla ha terminado, no tenemos enemigos”. Altruista declaración que intenta esconder la debilidad de este triunfo pálido en el contexto del aplastante triunfo oficialista a nivel nacional y provincial.
La misma idea de tender puentes con las huestes de Carlos Cheppi ha sido elaborada por Pulti y los suyos una y otra vez. Pero no habrá tregua. En la conversación que mantuve con Cheppi en la 99.9, quedó claro que consideran a Pulti y lo que éste representa, “el enemigo”. Por ello apuestan a una batalla sin cuartel. En las primeras horas del día posterior a la elección, se preocuparon por hacer notar que Pulti no había llegado al 40% de los votos, que la diferencia obtenida con la lista encabezada por Cheppi, si bien amplia, no da derechos de pernada, y reiteraron el concepto que ubica a la UCR local como aliada táctica del gobierno de Pulti.

Basan esta apreciación en la idea de que enfrentan a un conjunto de dirigentes que se han aliado y protegido, anche repartido poder y dinero por años en una trama literalmente corrupta que tiene por coordinador y beneficiario a Florencio Aldrey Iglesias. No fue casualidad que en el reportaje Cheppi hiciera especial mención a que la larga lista de dirigentes del PJ que se sumaron a Pulti no aportó votos para una colecta mayor que la de las elecciones primarias. Cuando específicamente cité a Juan Garivoto y “Pepe” San Martín, Cheppi agregó “y Niella”. No fue una cita al pasar. Niella, junto a Osvaldo Lalanne, se adjudicó originalmente la membresía local del kirchnerismo. Ambos articulaban por medio de un gran expulsado del Olimpo oficialista, Carlos Kunkel. Y todos ellos enfrentan el frío de la lejanía del fuego oficial.

Pese a que Pulti pretende no tener enemigos, estos existen y tienen sed de poder. Queda claro además que AM, hoy en extinción, es un retrato irreconocible de la construcción que reunió a ex russakistas, que sumando restos del desarrollismo y de la UCD, se posicionó como una fuerza local con ambiciones de conducir la ciudad.

Es lícito preguntarse qué tienen que ver con ese armado de centroderecha, Javier Woollands, vecinalista; Fernando “Fefe” Gauna, peronista, con la historia política que dio lugar a éste que fuera el último partido vecinal de la ciudad. He aquí un punto interesante. La idea de Acción Marplatense fue desde el inicio generar un espacio que diera lugar a “lo marplatense”, es decir local, en oposición a los armados nacionales. La apertura de un sitio de la agrupación 2.0, liderada por Amado Boudou, y cuyo referente local es el devaluado Marcelo Artime, coloca al ex partido lugareño en la incómoda situación de ser uno más en la interminable interna del poder.

Claramente, la lucha por los espacios ya comenzó. Hay que ver también que otros dos jugadores locales van a terciar con fuerza, con “caja”. Diego Garciarena, que estará junto al vicegobernador electo Gabriel Mariotto, y Rodolfo Iriart, que tiene una organización local en funcionamiento y suma ahora como diputado provincial.

Nada ha concluido, no hay tregua, y en la batalla que viene nadie va a tomar prisioneros. Lo dejó bien claro el dirigente peronista Ariel Greco, cuando manifestó: “Estamos convencidos de que ahora se viene una etapa de renovación, muchas veces postergada en el justicialismo local (…) culminó una etapa de dirigentes que provienen del duhaldismo/menemismo, y ahora es el tiempo del transvasamiento generacional”. Y para que quede claro de qué se habla, concluyó: “La gran elección realizada por el PJ-FPV en Mar del Plata ubica a esta fuerza como la principal oposición a nivel local”. ¿Se entiende?

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