Ante la numerosa cantidad de consultas que recibió de nuestra ciudad, el síndico viajará en septiembre. Anticipó cuál es la documentación que deberán tener quiénes se consideren acreedores de la financiera azuleña.
El contador Ricardo Adrogué, quien reveló que los llamados telefónicos de azuleños y olavarrienses fue numerosa apenas publicada en este diario la nota donde se lo presentaba como el síndico de la quiebra de la cuestionada financiera, llegará a Olavarría el 8 de septiembre y durante toda esa jornada atenderá a quienes se consideren damnificados por la operatoria de Eugenio Curatola.
Adrogué adelantó que las personas que quieran presentarse como acreedoras en la causa, iniciada por inquietud de la empresa Canon a partir de una deuda por el alquiler de una fotocopiadora, deberán acudir al Hotel Santa Rosa entre las 8 y las 12; y las 15 y las 19.
Asimismo, el 9 de septiembre el contador estará en el Gran Hotel Azul recibiendo verificaciones en el mismo horario.
Y el 10 de septiembre recibirá a los interesados en su estudio de Bouchard 468, piso 5, oficina I, de la ciudad de Buenos Aires, de 9 a 13; y de 14 a 18, día que vencerá el plazo para verificar las deudas reclamadas.
Aunque, por otra parte, el síndico dejó en claro que se podrá realizar el trámite de verificación en el estudio porteño cualquier día de semana hasta el 10 de septiembre, fecha en que vence el plazo.
La documentación que deberán tener quiénes acudan a la reunión con el síndico es la siguiente:
Un escrito carta o petición por duplicado donde se pide ser tenido en cuenta como acreedor de Curatola & Asociados SA S/Quiebra; en la misma debe indicarse el monto que le adeuda Curatola, la causa (probablemente sea un depósito), y el privilegio invocado (probablemente sea quirografario); acompañar los títulos justificativos -todo aquello vinculado con la operación con Curatola- y dos copias de los mismos; número de Caja de Ahorro o de cuenta corriente bancaria, su CBU, a los efectos de que en la oportunidad correspondiente se transfiera directamente el dividendo falencial que pudiere corresponder; y abonar un arancel de 50 pesos.
Hasta ahora sólo permanece detenido en la investigación penal por la presunta estafa millonaria quien aparecía como principal responsable de la financiera, Eugenio Curatola, aunque otros integrantes del directorio de la firma también han sido procesados e irán a juicio en fecha que todavía no se ha determinado.
"Yo ya estaba al tanto de lo que era Curatola desde años atrás. Recuerdo que cuando estaba creciendo mucho, algún amigo de acá de Azul me decía que el mejor negocio era poner la plata en Curatola. Yo le preguntaba por qué y él me decía que pagaba el doble de intereses, a lo que le respondía que eso no existía, que no podía ser y que iba a terminar en un fraude. Le decía que en algún momento eso iba a explotar", recordó Adrogué días atrás al presentarse públicamente como síndico en la quiebra de la cuestionada consultora.
Además de buscar a acreedores de la financiera, la función del síndico es "tratar de ubicar la mayor cantidad de bienes, porque en general en la quiebra se los oculta. Hay que ubicar tanto los bienes de la sociedad como los de todos los directores titulares y de los integrantes del directorio".
"Con respecto a los bienes de la sociedad, en la quiebra yo le informo al juez cuáles son y él puede después disponer de la venta de los mismos. Con los de los directores, lo que tengo que hacer es una acción de responsabilidad. En este caso en particular, creo que voy a tener muchos elementos para demostrar la responsabilidad que tuvieron en esto por la causa penal que existe", aclaró.
La localización de esos bienes y su eventual remate podría permitir que alguno de los acreedores recuperara su dinero. Si bien la existencia de esos bienes al síndico aún no le consta, "en el Juzgado Penal me dijeron que tienen ubicados una serie de ellos".
En ese sentido, el contador había planteado que los acreedores pueden ser desde los inversores que pusieron dinero en la firma y nunca lo recuperaron (más allá de si están presentados como querellantes o no en la causa penal que existe); ex empleados de Curatola & Asociados SA y otras personas que en su momento le hayan ofrecido algún servicio a la empresa y nunca lo cobraron (como en el caso de la firma Canon, que pidió la quiebra).
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