En la primera quincena de mayo el hospital José María Cullen tuvo un promedio de 87% de las plazas ocupadas. Sin embargo, la mitad de los días trabajó con una tasa de ocupación del 100%.
Durante abril de 2012 el hospital José María Cullen tuvo un promedio del 84 por ciento de sus camas ocupadas. Mientras que en la primera quincena de mayo ese número trepó al 87 por ciento.
Al ser consultado al respecto, el director de ese efector público, Francisco Sánchez Guerra, le dijo a Diario UNO: “Estamos en una situación crítica. Porque si en las estadísticas leemos cuántos días estuvimos con ocupación plena de camas, nos encontramos que la mitad del mes estuvimos con el ciento por ciento de las camas ocupadas. Esto significa que paciente que ingresa por guardia con patología respiratoria o cardiovascular asociada al frío o un paciente que ingrese por cualquier otro motivo, yo tengo el hospital lleno”.
“Ante esto –continuó– utilizamos la guardia como lugar de transición en la internación. En ese lugar lo estabilizamos, lo ven los servicios hasta tener la disponibilidad de cama para poder pasar a ese paciente a lo que es la atención del hospital. Si el aumento es exponencial, como pudo ser en el momento de la gripe A, cuando hubo muchas consultas, vamos a estar complicados”.
—¿Hay formas de prevenir esa situación?
—Desgraciadamente en años anteriores lo que hacíamos, y también lo hizo el Hospital de Niños, era reducir la cantidad de cirugías programadas a la espera de lo que nos demande la población. Sin embargo, en este momento por más que reduzcamos las cirugías programadas no tiene incidencia. Porque las cirugías programadas tienen una internación muy dinámica. Esto está alimentado por las internaciones que se generan a partir de la accidentología.
Sobre la falta de camas, el director del hospital remarcó: “Nuestra excusa es que nosotros no manejamos cuándo va a ingresar un accidentado que iba en una moto con otras cuatro personas, porque ya la discusión ni siquiera está en el uso del casco. Eso no lo manejamos y es lo que alimenta día a día nuestra atención como hospital polivalente. Entramos en una encrucijada de la que no depende de nosotros poder salir. No hay una vacuna para la accidentología, como sí la hay para la gripe.
“En la accidentología no hay otra que la educación. Algunos piden que la Municipalidad retenga las motos por el no uso de casco. Pero parece que la gente sale de su casa vacunada, inmune contra los accidentes. Si no trabajamos sobre esto, creo que vamos a entrar en un momento crítico de ocupación de camas del hospital, alimentados por este flagelo”, señaló.
Dentro de la accidentología las motos se llevan el 70 por ciento de las atenciones en la guardia del Cullen y ya no importa si es invierno o verano. La moto es un vehículo familiar económico que se usa todo el año y eso comenzó a incidir en los cambios de atención médica de la salud pública, algo que queda reflejado en las estadísticas.
“Si uno analiza la cantidad de consultas en la guardia de los últimos 15 años, el total de atenciones se mantuvo, a pesar de que aumentó la población. Pero la diferencia está en que antes, de los 120 pacientes que se atendían, teníamos un 80 por ciento de atención de heridas superficiales o consultorio externo y un 20 por ciento de pacientes complejos”, explicó Sánchez Guerra.
Luego completó: “Hoy eso se invirtió y tenemos 80 por ciento de pacientes muy complejos y un 20 por ciento de consultas más vanales. Al paso que vamos se va a terminar atendiendo 120 consultas complejas, de las cuales el 70 por ciento quedan internados. Eso nos marca que la tasa de ocupación de camas va a ir en aumento”.
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