La falta de competitividad, la distribución centralizada de recursos y la situación macroeconómica actual perjudica al interior y a las economías regionales que no dependen de la soja, explicó ayer el economista de la Fundación Mediterránea, Marcelo Capello.
En una charla con periodistas, previa a la disertación, ante funcionarios, empresarios y representantes de distintos sectores, Capello detalló que la situación internacional se mantiene optimista para la economía argentina, pero que esos “vientos favorables pueden verse complicados por decisiones políticas internas” como “un tipo de cambio retrasado, los altos niveles de inflación, el cepo al dólar y la caída de los superávits fiscal y comercial”.
Explicó que a nivel internacional seguirá creciendo la demanda de alimentos, sobre todo por el crecimiento que se registra en las economías de países como China, India, que tienen más de mil millones de habitantes, o Indonesia, Bangladesh y Pakistan en Asia, y en menor medida Nigeria, Etiopía y Egipto de África.
“Estos países continuarán con el proceso de mejoras de los ingresos de sus habitantes y que la tendencia de migración de las poblaciones rurales hacia los sectores urbanizados seguirá en ascenso lo que nos brinda oportunidades importantes a los países que producimos alimentos, no sólo a nivel primario, sino también industrializados”, detalló.
Pese a estas afirmaciones indicó que a nivel interno hay luces de alerta como el tipo de cambio alto que actualmente esta a niveles parecidos al 2001 y que se espera que en 2013, de mantenerse la actual situación se llegue a niveles comparables con el dólar de los años 80,81 tiempos del “deme dos”, argentino en Miami.
Indicó que Argentina mantuvo un nivel de crecimiento importante entre el año 2003, y 2011, pero que la crisis del campo en 2008, el impacto del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2009, la crisis internacional actual y muchas de las políticas internas llevaron a que de un 4% de superávit primario de años anteriores se haya llegado a un 4% de déficit respecto del PIB EN 2011”.
Respecto de la relación entre el Gobierno nacional y las provincias, también hay situaciones que perjudican al interior, como el avance sobre los fondos coparticipables que condicionan a los gobernadores, ya que el ajuste que se está haciendo para enfrentar las situaciones macroeconómicas desfavorables, terminan volcando el ajuste hacia el interior.
Mencionó como otro de los factores perjudiciales para el interior el manejo discriminatorio de fondos nacionales que no son de giro obligatorio como la Coparticipación, como en el caso de Corrientes que recibió mucho menos que sus vecina Chaco.
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