La situación de coyuntura pone a prueba al sciolismo

En los pasillos políticos del oficialismo no hay euforia, sino una recuperación de la calma que no había desde hacía varios meses. No tanto en lo político-partidario. Pero algunas novedades han sido como un bálsamo para la gestión, el arma predilecta de Daniel Scioli para promocionar su aventura de la reelección.
Por ejemplo, un incremento de recaudación a nivel nacional y provincial, -para algunos sostenido y para otros sorpresivo-, permite dibujar algunos trazos gruesos en la planificación hacia una mayor mediatez que avanzar con el tedioso "día a día".

Tal vez haya sido una prueba de esto el plan de desendeudamiento municipal que implica que seiscientos millones de pesos podrán quedar en las comunas para equilibrar en algo sus cuentas y, de ser posible, realizar alguna inversión.

No hay un efecto material totalizador en esta propuesta. Esto quiere decir que el impacto no siempre es igual en el conjunto de los municipios. Pero cada uno, con su realidad, recibió una noticia imprevista, esta vez en la columna de los beneficios.

Con respecto a los municipios, vale decir, se optó por avanzar con su problemática financiera para evitar que el magma entre en ebullición plena. Muchos de ellos se encontraban en riesgo de default con reclamos salariales de sus trabajadores y proveedores. En este contexto, el plan es un aporte de oxígeno.

Al respecto, la oposición también piensa sus propias soluciones, aunque más de fondo y vinculado con lo legal. En la Legislatura circulan proyectos para reformar el régimen municipal, contemplando un profundo cambio en las mecánicas de financiamiento.

En la comisión de Asuntos Municipales ya circula una iniciativa para incrementar notablemente el piso de coparticipación. La masa primaria actual es del 16,14 % de la recaudación general. En la oposición, algunos bloques como la Coalición Cívica pretenden incrementarlo al 20 por ciento. Es una consigna que ya data de varios años. Hay que tener en cuenta que ese piso de coparticipación formó parte de la frustrada reforma constitucional plebiscitada en 1990, durante la gobernación de Antonio Cafiero. Proyectos como éste hicieron sonar alertas amarillos en la gobernación. Incluso muchos diputados que fueron funcionarios sciolistas y se fueron en buenos términos del gabinete adelantaron que darán batalla sobre ese tema.

Scioli, quien en más de una ocasión se había autonombrado el "intendente 135" (obvio, cuando aún no se había creado el distrito de Lezama), tendrá ante sí la necesidad de realizar algunos esfuerzos para argumentar en contra de un beneficio permanente de financiación para las comunas.

Un análisis sobre coparticipación municipal realizado por expertos de la Universidad de General Sarmiento ya advertía sobre la desfinanciación de varios municipios o una desigual distribución de esos recursos. Ese estudio daba cuenta que los municipios del conurbano reciben mucho menos que los del interior en proporción a su cantidad de habitantes. Y también que, en muchos casos, las comunas tienen poco más del cincuenta por ciento de recursos propios y que el resto son las transferencias recibidas de la provincia. Si no fuera por este adicional, los municipios apenas podrían pagar los salarios.

Así, resulta que el desendeudamiento municipal es un beneficio coyuntural importante, pero que se relaciona con un problema estructural de financiación que muchos intendentes y legisladores se encargarán de poner en agenda en reiteradas ocasiones. Como también están ya en agenda la problemática salarial, la de la inseguridad y la de situación de infraestructura edilicia escolar.

De vuelta a las encuestas

En tanto el sciolismo sigue optimista con algunas novedades que le han dado las distintas consultoras en opinión pública y sus encuestas, las cuales, salvo honrosas excepciones, han demostrado su total perdida de poder predictivo en las elecciones de 2009.

No obstante, esas noticias pueden tener diversas lecturas y diversos usos como herramientas para la negociación política. Por caso, si Scioli demuestra tener ahora un liderazgo indiscutido en esas preferencias, las teorías alternativas dirigidas hacia otros "delfines" podrían quedar descartadas.

Voceros del oficialismo señalan que las encuestas realizadas por las consultoras Ibarometro, Ceop, Poliarquía le dan tres puntos de ventaja al gobernador sobre Francisco De Narváez y, esto sería lo novedoso, a "más de veinte puntos de ventaja en un escenario de elecciones internas".

Admiten que la encuestadora Managment le da una ventaja de poco más de dos puntos al diputado nacional, pero, tal vez con ironía señalan que fue contratada por él.

Será importante saber si Francisco De Narváez ratifica su compromiso de acudir a internas. entre fines de mayo y principios de junio confirmó que lo haría para dar batalla al Sciolismo en la lucha por la gobernación.

Pero De Narváez no habla del tema o lo esquiva ante las consultas periodísticas. Y ahora la foto del peronismo disidente de hace unas semanas hace aún un aporte a la confusión en torno de sus decisiones. Pero sus declaraciones de compromiso existieron y formaron parte de la realidad.

En su entorno preparan aplicación de la teoría del cambio del contexto que da cuenta que ante un cambio de condiciones en las reglas de juego no es viable ratificar un compromiso manifestado públicamente.

El anuncio de la realización de internas para agosto de 2011 podría ingresar en ese terreno y sería aprovechado por el competidor de Scioli para formular nuevas definiciones y despegarse de un sistema de internas que podría excluirlo de la posibilidad de competir con posterioridad. Es posible que haya decidido un camino independiente, pero también es cierto que sus declaraciones motivarán un pedido de aclaración respecto de su eventual cambio de actitud.

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