La empresa acata la conciliación obligatoria y la situación se retrotrae. Los empleados seguirán, al menos por ahora, en sus puestos de trabajo. Comienza otro proceso, de negociación y resultado todavía incierto.
Esto implica que se retrotrae la situación al momento anterior a los despidos de 143 empleados y el cese de la producción en la planta ubicada a la vera de la ruta 22 en la capital neuquina; y comienza una negociación entre la empresa, el sindicato que representa a los trabajadores (SUTIAGA), y, muy posiblemente porque así se lo ha sugerido, el gobierno de Jorge Sapag.
De ninguna manera puede interpretarse como que la decisión de la empresa cambió y todo se arregló como por arte de magia, y se volverá a producir como antes. Como en otros conflictos devenidos de decisiones empresariales, habrá que esperar a que se muestren todas las cartas de un contexto complejo, que tiene que ver estrictamente con conveniencias o inconveniencias de mantener una planta industrial para gaseosas en esta región.

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