El líder de Proyecto Sur criticó con dureza la falta de espacio para las minorías que hay en la provincia. Dijo que la Nación está avanzando en el mismo sentido con la reforma política. Le cerró la puerta a un acuerdo con Carrió pero, en cambio, apostó por el socialismo y el Gen. Cuestionó la ley de bosques
En cambio, tendió puentes hacia el socialismo y el Gen de Margarita Stolbizer, fuerzas a las que les pidió no quedar anuladas detrás de la UCR.
El diputado cuestinó además la reforma política que está llevando adelante el Gobierno nacional y la comparó con la que realizó José Manuel De la Sota cuando era gobernador. “El sistema político cordobés es una vergüenza, un bochorno”, dijo.
- Su presencia en Córdoba apunta a ir armando la estructura política para 2011. ¿Está pensando en alguna alianza con algún partido cordobés? ¿Puede ser el juecismo?
- No, nosotros en este momento lo que estamos haciendo es promover la fuerza e integrar un movimiento con fuerzas sociales y también partidos políticos. Son procesos lentos. Después, nosotros tenemos relación puntual en cada tema con todas las fuerzas amigas, con el juecismo también. La Cámara de Diputados se presta mucho para la convergencia en temas de agenda y ya va a llegar el momento electoral. Ojalá podamos ir coincidiendo. Pero siempre para nosotros la coincidencia va alrededor de un proyecto, de un programa, si no se termina en un mamarracho que confunde al electorado.
- En ese sentido, hay interpretaciones mediáticas que hablan de la necesidad de formar un frente opositor único para enfrentar al kichnerismo. ¿Es posible unificar a toda la oposición?
- Nosotros no hacemos eso. Siempre corrijo a los comunicadores que dicen “la oposición está desunida”. Pero es lógico que estemos desunidos porque somos partidos distintos, es mejor que haya diversas fuerzas políticas. Estamos acostumbrados a un Congreso convertido en una escribanía oficial, de levantamanos y por eso se sorprenden que en algunos puntos se comparta y en otros no. Eso es natural. Tenemos vocación de diálogo y de construir consensos en los temas que compartimos. Los proyectos que vienen de la oposición que nos parecen interesantes para la democracia y el país los apoyamos. Por supuesto, los enriquecemos y tratamos de empujar los nuestros. Pero también si vienen proyectos del Ejecutivo que son positivos nosotros los corregimos o los apoyamos.
- Parece haber una etapa de antagonismo total, de kirchnerismo o antikirchnerismo, sin puntos intermedios.
- Antes que kirchnerismo y antikirchnerismo hay bipartidismo. Nosotros estamos sufriendo el azote del acuerdo bipartidista. Ya se produjo con el Pacto de Olivos y acá se ha reafirmado con la reforma política en curso. Esa reforma fue pactada de cara a la sociedad a comienzos de julio del año pasado. El día 29 de junio la Presidenta llamaba al diálogo por la reforma política. Proyecto Sur no fue a la Casa Rosada. Los primeros en ir fueron los radicales. Esa reforma política está hecha a la medida del bipartidismo, para fortalecer las dos fuerzas dominantes. En definitiva es una barbaridad, un instrumento de censura. ¿Qué diferencia tiene eso con la concepción de De la Sota, que acá suprimió el Senado y basureó toda la posibilidad de pluralismo político? Hizo una reforma que hace que el que gana por un voto se queda con los dos tercios de los legisladores. Eso es autoritarismo puro, una vergüenza. El sistema político de Córdoba es una vergüenza, un bochorno. No reconocer la representación proporcional está contra el artículo 38 de la Constitución Nacional, que habla de proteger el surgimiento de las minorías. Es exactamente lo que acaba de hacer el krichnerismo, con la vista gorda de los radicales. Eso está hecho para que no surjan las fuerzas emergentes.
- ¿De cara a 2011 hay posibilidades de romper ese esquema del que usted habla?
- Por supuesto, estamos construyendo una gran escoba y una aspiradora para chuparnos toda la lacra que va a quedar. La basura es grande. El país está atravesado por todo tipo de mafias y muy degradado. Por ejemplo, en provincias como Córdoba o Santa Fe se ha impuesto la sojización por encima de todo. Y se usa glifosato con una irresponsabilidad extrema. Las consecuencias se van a ver en las generaciones que vienen. Es una receta muy cara a pagar.
- En Córdoba se aprobó una ley de bosques, que es muy criticada por organizaciones ambientalistas porque va a seguir permitiendo la extensión de la soja.
- Bueno, la ley de bosques, ¿quiénes las votaron? Hay que colocar las fotografías en los diarios de quienes votaron esa ley y hay que ponerlos en afiches en las calles. La votaron los justicialistas, los radicales y hasta algunos otros de partidos menores, todos de acuerdo en seguir haciendo el negocio, seguir liquidando el bosque nativo. Basta. ¿Hasta dónde?
- ¿Es posible un entendimiento con Elisa Carrió de cara a 2011 ahora que ha dejado el Acuerdo Cívico y Social?
- Eso duró 10 horas, muchachos. Porque ayer a la noche la gente de Carrió decía que no se habían ido nada de la Coalición Cívica. Es una payasada. Son jugadas mediáticas de Carrió. Pero cada vez que abre la canilla alguna cosa cierta dice. Reeditar una nueva alianza dijo que sería una catástrofe o algo parecido y creo que tiene razón. Por eso les decimos a nuestros amigos socialistas y a otros como los del GEN que no sigan cometiendo el mismo error, que apuesten a lo nuevo. Lo nuevo somos nosotros. ¿Cómo van a ir detrás de los radicales que acaban de votar acabar con el miserable 5% de bosques que quedan en Córdoba?
- ¿Qué puede pasar con la reforma del Indec ahora que se viene el debate en Diputados?
- La reforma se va a votar porque la quieren todos los argentinos, pero no queremos una Argentina injusta y cómplice que deje afuera a los trabajadores del Indec que fueron los que primero denunciaron esto, que enfrentaron la patota de Moreno y los echaron. La ley del Senado no contempla esta incorporación. Hasta el último hay que reincorporar. Si no, haremos todo lo posible por oponernos a esa ley. Por supuesto, creemos en un Indec absolutamente autónomo, con control de los trabajadores y del Parlamento y con una conducción surgida de un concurso público.
- ¿Hay posibilidad de acuerdo?
- Si va así, por supuesto. Lo mismo que el 82 por ciento móvil. Decimos que está el dinero y demostramos dónde está. Que repongan los aportes patronales al 100%, que fueron reducidos por Cavallo. Radicales y justicialistas miran para otro lado, se hacen los gansos.
- Según usted, el Estado tiene fondos para pagar el 82 por ciento móvil.
- Le sobran fondos. En el primer semestre del año, el Gobierno nacional tuvo un superávit de casi 25 mil milllones de pesos sin asignación presupuestaria. En este segundo semestre tendrá otros 15 mil millones. Que no sean hipócritas. Además está el superávit de la Anses. Son 8 mil millones de pesos disponibles. Hay otros 16 mil millones de los aportes patronales. En el presupuesto actual hay 72 mil millones de pesos de beneficios impositivos y subsidios a las grandes corporaciones, incluida la de Roberto Urquía. ¿Lo conocen acá?
- Está cerca el 24 de agosto, cuando caducan las facultades delegadas. ¿Qué puede pasar? Usted plantea un esquema de segmentación.
- Nosotros estamos por mantener las retenciones actuales y la facultad del Gobierno nacional de modificar o no las retenciones de acuerdo a tantas variantes que pueden suceder. Pero hasta 600 toneladas en los cinco granos deben tener retenciones cero. Queremos favorecer a los pequeños y medianos productores, que se enriquezcan, que industrialicen sus campos en serio. Apoyamos esa política al mismo tiempo que decimos: muchachos, que no sea a costa de la vida y del agua. Además, el tema del campo no se resuelve sólo con las retenciones. Es un paliativo porque venimos con un arrastre de no resolución de problema central que es una gran reforma impositiva. Hay que hacerla. Hay que incluir el impuesto a la renta potencial de la tierra. Por otra parte, hay que avanzar en lo que avanzaron todos los países productores de granos, exportadores, que es en el esquema exportación. Hay que modificarlo. Tenemos que eliminar la exportación de granos privatizada, como terminar con los puertos privados. Ese es el festín del contrabando y del paso de la droga por Argentina. Canadá y Australia eliminaron el comercio exterior de granos privado. Crearon un gran ente que está controlado por productores y el Estado. Pero recuperan un tercio de la renta del campo, en vez de que se lo lleve Dreyfus, Cargill, Bunge & Born y Urquía, que es un pejotista, arribista, que le pega mordiscos a todos los argentinos de un lado y de otro, a través de los subsidios del Estado.
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