Sin embargo, la oposición denunció que siguen los ataques que ayer mataron a 33 personas.
Las fuerzas de seguridad sirias comenzaron a retirarse de algunas ciudades y volvieron a sus bases una semana antes de que venza el plazo propuesto por el mediador internacional, Kofi Annan, para un alto el fuego en el país. Así lo informó el embajador sirio en Rusia, Riad Haddad, al viceministro de Exteriores de ese país, Mijaíl Bogdánov, durante una reunión en Moscú. Las Naciones Unidas, en tanto, anunciaron que en 48 horas llegará a Siria una misión de observadores para verificar el cumplimiento del plan de paz y adelantaron que preparan una declaración de apoyo para ese proceso. Por otra parte, fuerzas opositoras al gobierno de Bashar al Assad denunciaron 33 nuevas muertes producto de la represión oficial.
“Las fuerzas comenzaron a retirarse hacia el exterior de ciudades en calma, y están volviendo a sus bases. En áreas tensas, permanecerán en las inmediaciones”, señaló un funcionario sirio a la agencia Associated Press horas después de que la cancillería rusa hubiera difundido los pormenores de su reunión diplomática con Haddad. En Damasco, sin embargo, ese repliegue fue negado por los activistas opositores consultados por la agencia estadounidense. “El día en que las fuerzas del régimen se retiren de las calles, habrá protestas masivas en Siria que derrocarán al gobierno”, esgrimieron.
Siria aceptó el 10 de abril como plazo para cumplir con las condiciones fijadas por el enviado internacional para la paz Kofi Annan. Entre ellas figuran el retiro de las fuerzas del gobierno de zonas pobladas, el cumplimiento de un cese de fuego y conversaciones entre todas las partes en busca de una solución política. El plan dispone también el llamamiento a una pausa diaria de dos horas en la lucha para que la asistencia humanitaria pueda llegar hasta los civiles, como también acceso irrestricto para organizaciones de ayuda y periodistas. Al respecto, la agencia oficial SANA informó ayer que en una reunión entre el canciller sirio, Walid al Muallim, y el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Jakob Kellenberger, se acordó permitir los trabajos de ayuda humanitaria, aunque sin mencionar detalles.
En contradicción con la información oficial, activistas de la oposición denunciaron ayer que la represión estatal continuó y causó 33 muertos. Por su parte, miembros del Ejército Libre Sirio, integrado fundamentalmente por desertores, atacaron puestos militares en las regiones de Idlib y Aleppo, donde mataron a tres soldados.
Según la ONU, desde el inicio de las protestas en el país árabe hace poco más de un año, murieron 9000 personas, más de 200 mil se han desplazado a otras zonas dentro del país y 30 mil se refugiaron en países vecinos.


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