Siria: 50 muertos en un nuevo ataque

Tanques abrieron fuego sobre civiles

DAMASCO.- Pese a los intentos internacionales por pacificar al país, la violencia no da tregua en Siria. Más de 50 civiles, entre ellos 13 niños, murieron ayer en Houla, una región que incluye varias ciudades y aldeas de la provincia de Homs, bastión rebelde en el centro del país, por bombardeos de las fuerzas del sangriento régimen de Bashar al-Assad.

Las fuerzas gubernamentales, que abrieron fuego contra los civiles con ametralladoras, tanques y morteros, dejaron también 100 heridos, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.

Homs es una de las provincias más afectadas por la oleada de represión gubernamental desde que se iniciaron los alzamientos populares contra Al-Assad, hace más de un año.

También ayer tanques del régimen entraron en la ciudad de Aleppo, al Norte, y despejaron con balas y gases lacrimógenos a miles de manifestantes que reclamaban el fin del gobierno del presidente sirio. La represión dejó dos muertos y varios heridos en la segunda ciudad más grande de Siria. "Son las manifestaciones más importantes en Aleppo" desde el comienzo de la revuelta contra el régimen de Al-Assad, aseguró el OSDH.

La tregua anunciada por las Naciones Unidas (ONU) hace más de un mes es violada a diario, por lo que el emisario especial del organismo y la Liga Arabe, Kofi Annan, decidió que viajará próximamente a Siria.

Por su parte, otro que se mostró preocupado por la escalada de la violencia fue el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien denunció ayer que la situación es de "extrema gravedad" en el país árabe, donde persisten los combates y las violaciones a los derechos humanos.

"Continúan incidentes violentos diariamente en todo el país, que provocan un gran número de muertes y heridos, aunque a menor escala que antes del 12 de abril", subrayó Ban, en un informe al Consejo de Seguridad que también alerta acerca del incumplimiento del plan de paz ideado por Kofi Annan.

Las medidas de fuerza contra los manifestantes, así como otros ataques del gobierno y de los rebeldes son una rutina a pesar del despliegue de más de 250 observadores de la ONU por toda Siria para supervisar el cese del fuego negociado.

La ONU sostiene que más de 10.000 personas murieron por el conflicto desatado hace 15 meses. Un cese de las hostilidades fue anunciado oficialmente el 12 de abril, pero nunca tuvo lugar. Ni las fuerzas de seguridad del régimen de Al-Assad ni la oposición aplicaron el plan de paz de seis puntos propuesto por el enviado de las Naciones Unidas.

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