El prestigioso intelectual italiano vino a dar clases a la Argentina. La esperanza que aún tiene con Obama y las críticas a “Il Cavaliere”. Las diferencias de Perón y el peronismo.
“Esta es una crisis del neoliberalismo y Europa nunca fue neoliberal. Pero Europa tiene todas las condiciones para salir adelante”, agregó el autor de Los poderes de los jefes de gobierno, desde la sede que la prestigiosa Universidad de Bologna tiene en Buenos Aires, adonde llegó para dirigir la Maestría en Relaciones Internacionales.
—¿Cómo se puede impedir una ley racista como la de Arizona, o frenar la criminalización de la inmigración en Europa?
—Los inmigrantes no son ciudadanos, lo importante es ver cómo pueden llegar a serlo. Es un problema jurídico y político, pero también cultural. Es algo mucho más grande que la criminalización, es una crisis de integración. En Europa hay un alto nivel de desempleo y algunos sectores, sobre todo de las clases populares, tienen miedo de perder sus puestos de trabajo frente a los inmigrantes, mientras que las clases medias los asocian con la inseguridad. Si no encontramos la forma de integrar a los inmigrantes en los trabajos y en las escuelas, entonces no habrá solución.
—Barack Obama despertó muchas esperanzas en medio de la campaña, pero algunas promesas fueron incumplidas, ¿cuál es su opinión?
—Obama tiene cuatro años de mandato para cumplir sus promesas. No podemos esperar que tenga todas las soluciones y en forma rápida. Yo no tuve tantas esperanzas con Obama, pero encontré satisfacción con su triunfo porque el gobierno de George Bush fue el peor del siglo XX y Obama es algo nuevo. Las expectativas serán completadas.
—¿Peligra el poder de Silvio Berlusconi en Italia?
—No creo que peligre en este momento, puede ser más adelante. Es cierto que Berlusconi está más débil que hace unas semanas, pero sigue teniendo la mayoría en el Parlamento y puede gobernar. No enfrenta una crisis inmediata.
—¿Qué representa para usted Berlusconi?
—Para mí no representa nada (se ríe a carcajadas), pero para la mayoría de los italianos representa a un hombre que no es un político, y eso lo hace más apreciable por la ola antipolítica de Italia. También es alguien que tuvo mucho éxito en su actividad privada y piensan que eso podría traducirse en su gobierno. Y, por último, lo ven como el que impidió a los comunistas llegar al poder en muchas regiones. Con todo eso, es la imagen de la mayoría de los italianos que lo mantiene en el poder. Berlusconi es un producto de la incultura política que existe en Italia. Ni siquiera lo afectan las denuncias de corrupción porque es corrupto el italiano que no paga impuestos y el funcionario que pide alguna coima.


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